(BUENOS AIRES).- Jimena Monteverde volvió a compartir una receta que la rompe. Esta vez se la jugó con unos fosforitos caseros de jamón y queso que están listos en un ratito y son ideales para acompañar el mate o armar una picada improvisada.
La propuesta de Jimena Monteverde llegó a través de su cuenta de Instagram, donde mostró el paso a paso de este clásico de panadería que se hace con muy pocos ingredientes. Crocantes por fuera, bien rellenos por dentro y con ese toque casero que los vuelve irresistibles, los fosforitos son perfectos para una juntada con amigos o para tener en el freezer y salir del apuro cuando pinte el bajón dulce o salado.
INGREDIENTES
2 paquetes de masa para pascualina (4 tapas en total)
1 huevo batido
30 g de manteca derretida
Azúcar para espolvorear
Harina (cantidad necesaria)
150 g de jamón cocido
150 g de queso en fetas
Arrancás derritiendo la manteca y pintás la primera tapa de pascualina. La espolvoreás apenas con harina, ponés otra tapa encima y repetís el proceso hasta formar una torre con las cuatro masas. La superficie la volvés a pintar con manteca y le tirás un toque de azúcar, que es el secreto para ese dorado parejo y el contraste de sabor que los hace tan adictivos.
Cortás la torre de tapas en rectángulos del tamaño que más te guste, los acomodás en una placa y los mandás al horno bien fuerte, a 200 grados, durante unos 20 minutos o hasta que estén dorados y crocantes. Apenas los sacás, dejás que se entibien un toque, los abrís al medio y los rellenás con el jamón y el queso. Si te tentás, podés darles un golpe de horno extra para que el queso quede bien fundido.
Jimena Monteverde tiró un par de tips que marcan la diferencia. Si querés que te queden todavía más hojaldrados, llevá la masa cortada unos 10 minutos a la heladera antes de hornear; el contraste de frío con el calor del horno hace que se inflen mejor. Para un brillo más intenso, reemplazá la manteca de la última pintada por huevo batido. Y si te gusta planificar, los fosforitos ya horneados y sin relleno se pueden congelar: el día que los necesites los recalentás en horno medio y quedan como recién hechos.
Una vez que le agarrás la mano, podés jugar con los rellenos. En la versión salada van bárbaro el jamón crudo y el queso, el queso azul con nuez o una mezcla caprese con mozzarella y tomate seco. También existe la opción dulce, sin el relleno de fiambre, directo al mate o al café, y si andás goloso los rellenás con dulce de leche o crema pastelera. La misma Jimena Monteverde propuso una alternativa con hojaldre, dulce de leche y merengue para los días de antojo fuerte.
Lo bueno de esta receta es que no falla: con un puñado de ingredientes y un rato de horno te lucís sin complicarte. Las tenés que probar sí o sí.
