(BUENOS AIRES).- «Yo no soy Susana, yo no he evado, yo no me fui del país, yo no usé una fundación para hacer un juego y chorear guita, yo no compré un auto para discapacitados, no le pedí a un presidente que me ayude a descartar un auto». Con esa declaración, Jorge Rial reavivó su histórico enfrentamiento con Susana Giménez y la acusó de evasión fiscal, de haber comprado un auto para discapacitados y de usar al padre Grassi.
El periodista, desde el streaming Carnaval, había reaccionado a las publicaciones que celebraban la presencia de la conductora en el Mundial 2026. «yo no compré un auto de discapacitado, yo no usé al padre Grassi para meterle la mano a los chicos. Nada, nada, no somos todos Susana», insistió. A su lado, Viviana Canosa sumó: «A otra, otro por mucho menos, canceladísimo».
La defensa de Yanina Latorre
Las críticas no tardaron en llegar a Sálvese quien pueda, donde Yanina Latorre calificó el debate como «el desorden y el resentimiento». Y defendió a la diva: «Aparte de tratarla de vaga. Puede ser que ahora tenga 82, laburó toda su vida, no le debe un mango a un tipo, los mantuvo a todos, mantuvo a una hija, madre soltera, sola, trabajando, teatro, películas, televisión, consagración, todo hizo». Sobre la acusación de evasión, afirmó: «Susana Giménez no es evasora. Cambió su domicilio fiscal porque está cansada de pagar impuestos».
Jorge Rial redobló la apuesta en una entrevista posterior. «Trabajando no, Susana no trabaja, Susana no trabaja», disparó cuando le consultaron por los especiales que la conductora grabó durante la Copa del Mundo. Y agregó, sin vueltas: «Hubiera venido a laburar todos los días, vení al país, vení a pagar los impuestos acá, ponela acá, papá». Al ser consultado por el vínculo que mantuvo con Giménez, Rial aseguró que las visitas al living de la diva siempre fueron una estrategia de rating: «Porque le convenía, cuando estaba en Gran Hermano y teníamos 50 puntos, ella necesitaba el rating. Siempre fue una relación de conveniencia, nada más».
Lejos de cualquier gesto de acercamiento, el conductor cerró cualquier puerta. Dijo que no tenía nada que charlar con ella y se preguntó por qué lo haría. Y sumó una ironía: «Si me paga el pasaje, voy». El intercambio terminó con un seco «Chao, campeón».
Con esa frase, Jorge Rial volvió a subrayar la ruptura definitiva con Susana Giménez, reavivando un conflicto que ya lleva años y que no muestra señales de tregua.

