(BUENOS AIRES).- «Estoy por tomar una decisión trascendental en mi vida», dijo Jorge Rial. El conductor se mostró «absolutamente compungido» y reveló que está al borde de una definición que involucra su futuro personal y profesional.
El origen de su malestar, según detalló, es una decepción amorosa. «Me decepcionó una mujer, tiene que ver con mi historia», afirmó. Y agregó: «No es solo una mujer, es la mujer», sin dar nombres pero dejando entrever una herida profunda.
Ese malestar personal derivó en una crisis laboral que él mismo calificó de inminente. «Esto me está llevando a una renuncia televisada», anunció. Sin embargo, aclaró de inmediato: «En realidad no estoy renunciando, me están echando». Y denunció: «Lo que hicieron conmigo fue maltrato».
La multa que recibió la tarde del 22 de julio, cerca de las 18, está atada al día en que se reunió con la expresidenta Cristina Kirchner. «Esto pasó ayer, alrededor de las seis de la tarde, me llegó una multa del día que me reuní con Cristina», explicó Rial. El conductor no precisó el monto ni el organismo que la aplicó, pero la vinculó directamente a aquel encuentro, alimentando una trama donde lo personal y lo político se superponen.
Más allá del tono confesional, el episodio expone una particular cadena de desencadenantes: un encuentro con la exmandataria, una sanción que cae tiempo después y, de repente, la decisión de dejar la televisión en vivo. Rial eligió hacer de su propia zozobra un espectáculo, sin ahorrar calificativos: «absolutamente compungido» y víctima de «maltrato».
En medio de ese torbellino, Jorge Rial insistió en que está por tomar una decisión que definió como trascendental y que involucra su futuro en la pantalla. No dio plazos ni detalles, pero dejó todo servido para que la audiencia espere definiciones en las próximas horas o días. El conductor se apoyó en un estado de ánimo que él mismo describió sin vueltas: «Estoy absolutamente compungido».
La multa, por lo pronto, ya está en su poder y, según sus dichos, fue la chispa que encendió el cortocircuito. Si la «decisión trascendental» se materializa en una renuncia televisada, el ciclo de Rial quedaría atado al destino de un papel y a la tormenta íntima que él mismo puso al aire. El conductor no aclaró si hubo una notificación formal de despido ni qué rol jugó la producción en el conflicto, pero su relato ubica el maltrato como el eje de una salida que, según sus palabras, ya está en marcha.
