(BUENOS AIRES).- “Vamos a levantarnos, aprender y seguir”, escribió Julián Álvarez en Instagram, a menos de 24 horas de la derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial 2026 ante España. Mientras asimila el golpe deportivo, el delantero quedó en el centro de una disputa cada vez más tensa entre el Barcelona y el Atlético de Madrid por su pase.
El club catalán ofreció 100 millones de euros por el goleador, pero el Atlético rechazó la propuesta y no se mueve de su postura. “Mi opinión es clara, la voluntad del club es clara, se la hemos manifestado al jugador, al agente, al presidente del Barça… No queremos transferirlo, no aceptamos la oferta de 100 millones de euros ni aceptaremos una de 150 ni una de 200”, declaró Miguel Ángel Gil Marín. La entidad rojiblanca solo abrirá la puerta si alguien deposita los 500 millones de su cláusula de rescisión.
La pulseada suma dos fechas que aprietan a Julián Álvarez. El Barcelona puso el 31 de julio como límite para retirar su oferta, mientras que el Atlético le notificó que debe reintegrarse a los entrenamientos el 10 de agosto, junto a los demás finalistas del Mundial. El propio jugador ya había manifestado en mayo su deseo de mudarse al Spotify Camp Nou, pero la cúpula rojiblanca sostiene que estuvo mal asesorado.
Joan Laporta subió la presión al recordar la filosofía del club catalán. “Un club grande no puede permitirse tener futbolistas que estén a disgusto…”, dijo el presidente del Barcelona, que a la vez advirtió: “No es una oferta ilimitada en el tiempo y acabando el Mundial, hasta final de mes”. Si para el 31 de julio no hay avances, los azulgranas activarán un plan B: disponen de 105 millones de euros y analizan variantes como Dani Olmo o Ferran Torres como falso nueve.
La carga para el delantero llegó mientras aún procesaba el subcampeonato del mundo. En su mensaje en redes, Álvarez agradeció el apoyo y agregó: “Nosotros vamos a levantarnos, aprender y seguir”, y añadió que continuarán “luchando por nuestra bandera y soñando con dejar a la Argentina en lo más alto”. Pero apenas se publicó el posteo, el entorno del jugador ya sabía que el Atlético no le daría respiro: el club le comunicó que la vuelta al trabajo en Madrid es inamovible y que espera que cumpla su contrato.
En el Atlético de Madrid confían en que no habrá un desplante. Gil Marín definió a Álvarez como “el delantero perfecto” para el proyecto de Diego Simeone y sostuvo que el club madrileño es “su lugar en el mundo”. Aun así, la posibilidad de que el delantero no se presente el 10 de agosto se mantiene latente, como gesto de presión para acelerar la salida que ya solicitó formalmente.
Todo se definirá en los próximos diez días. Hasta el 31 de julio, el Barcelona esperará una señal; a partir del 10 de agosto, será el propio Julián Álvarez quien deberá decidir si se calza la camiseta rojiblanca o acentúa la pulseada.
