(BUENOS AIRES).- “Siempre soñé con hacer este gol”, dijo Lautaro Martínez entre lágrimas después de conectar un cabezazo en el minuto 92 que le dio a la Selección Argentina el triunfo 1-0 sobre Inglaterra y la clasificación a la final del Mundial 2026. La conquista en Atlanta desató la euforia de la Albiceleste, que enfrentará a España en la definición por el título.
El gol nació de una pelota parada y de la lectura justa del delantero, que se elevó entre los centrales ingleses para ganar de cabeza y desatar el delirio en la tribuna. La jugada coronó un partido de paciencia para el equipo de Lionel Scaloni, que mantuvo la calma y presionó la salida rival hasta encontrar el hueco en el tiempo de descuento. La victoria dejó a la selección otra vez a un paso de la corona.
“La primera vez que mi viejo me compró un par de botines, siempre soñé con hacer este gol. Es para mi vieja que cuando me fui a Racing jamás dejó de tender mi cama”, expresó Martínez tras el partido, en una declaración que conjugó el festejo y la emoción personal. El delantero, de 28 años, volvió a ser decisivo en una cita eliminatoria y confirmó su lugar entre los referentes del plantel que conduce Scaloni.
Los inicios en Racing y la mirada de Úbeda
Claudio Úbeda, quien dirigió a Martínez en la reserva de Racing y en la selección sub 20, recordó aquella etapa formativa y remarcó el salto de calidad que dio el futbolista. “Yo lo tuve cuando dirigí la reserva de Racing por el 2016”, contó el entrenador, y detalló un episodio que marcó la irrupción del juvenil: un lunes a la mañana, en un partido de reserva contra Unión de Santa Fe, Martínez recuperó la pelota a la mitad de la cancha, vio al arquero adelantado, pateó de 45 metros e hizo un golazo.
Aquel grito llamó la atención de un scouting del Atlético de Madrid, que se acercó a preguntar por el chico de Bahía Blanca. Úbeda señaló que Martínez “con solo un par de ejercicios dentro de la cancha mostró diferencias”, y subrayó un rasgo que para él fue determinante: “una personalidad muy fuerte desde muy chiquito”. Esa misma determinación, según el técnico, lo llevó a crecer sin pausa. “Entrenaba siempre al 100%, queriendo ser el mejor”, afirmó.
El exentrenador también puso el foco en el entorno familiar como sostén de esa evolución. “Si la familia no acompaña y no contiene en los momentos de infancia y de crecimiento, evidentemente es posible que después sea mucho más difícil poder llegar”, explicó, y confesó que el gol ante los ingleses conmovió a quienes participaron de su camino: “Se nos habrá caído una lágrima a todos”.
Úbeda destacó que Martínez mejoró mucho su personalidad y aprendió a usarla a favor del equipo, al punto de convertirse en un jugador excepcional. La sentencia del formador le pone palabras a una trayectoria que encontró su punto más alto con el cabezazo del minuto 92, el mismo que puso a la Argentina en la final del Mundial 2026.
