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Cómo Boca vivió la clasificación de Argentina a la final del Mundial

 

El plantel xeneize explotó de alegría al ver el gol de Lautaro Martínez.

 
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(BUENOS AIRES).- “Queda un pasito más”, dijo Leandro Paredes, conmovido, y su sentimiento fue el mismo que se apoderó del plantel de Boca en la concentración de Rosario: euforia desatada por la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026.

Los jugadores xeneizes siguieron la semifinal contra Inglaterra agrupados frente a una pantalla gigante en el hotel donde aguardaban el partido por la Copa Argentina. El momento de mayor explosión llegó con el tanto de Lautaro Martínez, que selló el 2 a 1 y desató un desencajado festejo entre todos los presentes, con luces tenues de fondo y el grito contenido de una definición que valía una final del mundo.

La postal tuvo una particularidad gestada por el cuerpo técnico. El entrenador Arruabarrena decidió modificar la logística del viaje y que la delegación partiera rumbo a Rosario antes del encuentro, que comenzó a las 16 horas. El objetivo fue que el grupo viviera la semifinal junto en la ciudad donde va a competir, en lugar de hacerlo disperso en Buenos Aires.

La épica de la remontada argentina alimentó el desahogo. El equipo de Lionel Scaloni arrancó abajo en el marcador por el gol de Anthony Gordon a los 52 minutos del primer tiempo, pero Enzo Fernández empató con un remate desde fuera del área y Lautaro Martínez puso el 2 a 1 definitivo. Esa reacción transformó la tensión de la concentración boquense en un festejo desbordado.

Paredes, mediocampista de Boca y titular en la mitad de la cancha de la Selección, fue el emblema de la doble jornada. En las redes oficiales, el club de la Ribera destacó a su representante en la Albiceleste con un posteo cargado de orgullo xeneize y celebró el pase a la definición del Mundial.

“Queda un pasito más”, repitió el volante ante las cámaras apenas consumada la clasificación, con la voz todavía entrecortada por la emoción de la semifinal. La frase funcionó como un espejo del estado de ánimo del vestuario de Boca, que pasó de la angustia del trámite a la explosión final sin escalas.

Superado el festejo, Boca retomó el foco en su propio desafío inmediato: enfrentar a Sarmiento por la Copa Argentina en el mismo escenario que fue testigo de una celebración inolvidable por el pasaje a la final del Mundial 2026.