(BUENOS AIRES).- El plantel de Boca vivió con un desencajado festejo colectivo la victoria de la Selección Argentina sobre Inglaterra, que le dio el pasaje a la final del Mundial 2026. Los jugadores xeneizes siguieron el partido en el hotel de concentración en Rosario, donde estallaron con el gol de Lautaro Martínez.
El tanto que selló el triunfo argentino desató el delirio en la sala especialmente acondicionada para la ocasión. Con una tele gigante y las luces tenues, todos los presentes gritaron el gol de Martínez, el instante que convirtió la expectativa en una celebración desaforada. "Hubo un desencajado festejo de todos los presentes por el tanto de Lautaro Martínez que selló el triunfo argentino", describieron desde la intimidad del grupo.
La explosión de alegría tuvo un doble condimento. Por un lado, la clasificación a la final del Mundial 2026, que le permite a la Selección defender el título conseguido en Qatar 2022. Por el otro, el triunfo frente a un rival histórico como Inglaterra cargó de emoción adicional una tarde que el plantel de Boca no olvidará.
El cambio de planes que hizo posible la escena corrió por cuenta del entrenador Arruabarrena. Fue él quien modificó la logística de viaje para que los futbolistas siguieran el encuentro desde la concentración y no desde Buenos Aires, como había ocurrido en la fase anterior ante Suiza. La decisión se tomó porque el partido comenzó a las 16 horas, y adelantar el traslado a Rosario permitió ver el encuentro todos juntos sin apuros de último momento.
"Arruabarrena tomó la decisión de emprender el viaje rumbo a Rosario antes del partido. La idea era que los jugadores siguieran el partido allí y no en Buenos Aires debido a que el partido recién comenzó a las 16 horas", explicaron desde el seno del plantel. La diferencia con la previa del choque ante Suiza fue notoria: en aquella ocasión, el equipo había permanecido en Buenos Aires y vio el partido antes de viajar. Esta vez, con el horario vespertino y la cercanía del debut por Copa Argentina ante Sarmiento, el cuerpo técnico dispuso que la concentración rosarina arrancara antes, combinando el seguimiento de la Selección con la preparación para el compromiso oficial.
Pasada la euforia, el foco ya está puesto en el debut copero. El plantel xeneize afronta ahora el partido ante Sarmiento, que marca el inicio del segundo semestre y la exigencia de arrancar con el pie derecho en un certamen que siempre es prioritario para Boca.
Mientras la Selección Argentina se instaló en la definición del Mundial y ya palpita la chance del bicampeonato, en Boca la noche rosarina terminó entre abrazos y la convicción de que la gesta albiceleste se disfrutó a puro sentimiento xeneize. La final del equipo de Scaloni se jugará en los próximos días, con fecha y hora todavía por confirmarse.
