(BUENOS AIRES).- “Hablaban de los 9 que querían, acá hay uno”, tiró un compañero de Leandro Díaz después del doblete que el delantero metió para ilusionar a medio fútbol argentino. La chicana reabrió en Boca la discusión eterna por el centrodelantero que el equipo no termina de encontrar.
La frase la soltó un integrante del plantel de Díaz ni bien terminó el partido en el que el atacante mojó dos veces. Con la declaración todavía fresca, el nombre del goleador empezó a circular entre los hinchas, que hace rato viven pendientes de cada mercado de pases con la misma pregunta sobre la mesa.
Díaz fue la figura excluyente de la jornada. Hizo pesar su físico dentro del área, peleó todas las divididas y definió con la eficacia que se le pide a un nueve de área grande. “Sus dos goles fueron suficientes para transformarlo en una de las figuras del partido”, se apuntó a propósito de una actuación que terminó de darle manija al debate.
Las características que mostró encajan con el perfil que suelen buscar los equipos que pelean el campeonato. El delantero mostró “su fortaleza para jugar de espaldas al arco, su intensidad para disputar cada pelota y su experiencia en Primera División”, una combinación difícil de conseguir en el mercado local sin gastar fortunas.
Boca arrastra esa búsqueda de un nueve de área como una marca registrada de las últimas ventanas de transferencias. “En Boca, la búsqueda de un atacante de área ha sido una constante durante los últimos mercados”, se señaló, y cada temporada sin una referencia fija renueva la urgencia en el club de la Ribera. Los dirigentes saben que contar con un goleador confiable puede marcar diferencias en competencias nacionales e internacionales, sobre todo en partidos cerrados donde las oportunidades escasean y la precisión resulta fundamental.
Por ahora, de todos modos, la postulación de Díaz no pasó de una declaración a puro corazón desde su propio vestuario. “Aunque por ahora se trata solamente de una opinión surgida desde el entorno del jugador”, se encargaron de aclarar, dejando en claro que el club de la Ribera todavía no movió el teléfono por él.
Un perfil que ya está probado
Leandro Díaz ya sabe lo que es romper redes en varios clubes del fútbol argentino y esta noche de dos goles le devolvió chapa de artillero. La personalidad que muestra dentro de la cancha es uno de los aspectos que más destacan quienes comparten vestuario con él, y su presente vuelve a ponerlo en el radar de los equipos que buscan jerarquía ofensiva.
Mientras disfruta el presente con la pelota pinchada, la ocurrencia de su compañero ya instaló su nombre en una discusión que genera opiniones divididas entre los hinchas. El tiempo dirá si aquella frase queda como un elogio de vestuario o si se transforma en una posibilidad concreta cuando Boca vuelva a salir de compras.
