(BUENOS AIRES).- "Se puso fuerte. Yo creo que es una muy buena decisión del ‘Vasco’", afirmó Alberto Márcico en una entrevista con 805 Stream. El ídolo de Boca respaldó la salida de Edinson Cavani del plantel, apenas comenzado el segundo ciclo de Rodolfo Arruabarrena al frente del equipo.
El uruguayo arrastraba un semestre nulo: apenas sumó un puñado de minutos y nunca pudo reponerse de una lesión lumbar. Su ciclo en el club fue irremontable.
Para Márcico, la determinación de apartarlo fue un mensaje de autoridad. "Tomó decisiones importantes. Había que hacerle cambiar a Riquelme sobre Cavani", explicó. El gesto implicó convencer al presidente, que siempre había bancado al delantero, y mostró firmeza desde el arranque.
Además, el exfutbolista se mostró feliz con la vuelta del entrenador. "Estoy muy feliz con la llegada del ‘Vasco’. Ojalá le vaya bien", dijo.
Márcico subrayó que Arruabarrena "no es político" y que eso lo convierte en una figura querida incluso por la oposición. "Te das cuenta que es un tipo querido. ¿Por qué? porque dijo que lo llamaron de toda la oposición para desearle suerte. Y toda la gente va a querer que gane Boca", detalló.
El Beto destacó que esa característica lo hace ideal para el cargo en este momento. La relación del Vasco con todos los sectores del club le da un respaldo que otros entrenadores no tuvieron en el pasado reciente. Según contó, el propio Arruabarrena le confirmó que recibió llamados de toda la oposición para desearle suerte, un gesto poco habitual en la política xeneize.
El señalamiento a Pol Fernández y Cavani
Márcico apuntó contra dos jugadores que, según sostuvo, le fallaron a Juan Román Riquelme. "No me gusta cuando habla bien de los jugadores. Creo que algunos le fallaron a él (Riquelme), se portaron mal y él siempre los apoyó", afirmó.
Y fue directo a los nombres: "Podemos hablar de Pol Fernández. Riquelme siempre lo defendió y al final prefirió irse. Te puedo decir Cavani también. Riquelme siempre lo bancó a muerte. Esa parte a veces los jugadores se aprovechan cuando hablan así".
La crítica del exfutbolista apunta a una constante en el ciclo de Riquelme como dirigente: el respaldo público a futbolistas que después dejaron el club por la puerta de atrás. Pol Fernández terminó su vínculo y se fue libre, mientras que Cavani se despidió sin haber podido torcer un historial de lesiones que lo marginó del equipo titular. Para Márcico, ambos casos dejan una enseñanza sobre los límites del respaldo dirigencial cuando los jugadores no responden en la cancha.
