(BUENOS AIRES).- “¿Por qué esa cara?”, le preguntó un periodista a Martín Palermo, y la respuesta del máximo goleador en la historia de Boca fue un silencio que dejó a la vista la tensión que le genera cualquier consulta sobre la posibilidad de volver al club como entrenador. El incómodo cruce se dio mientras el exdelantero firmaba autógrafos a hinchas xeneizes en el marco del Mundial 2026, donde oficia de comentarista para una cadena deportiva.
Un cronista lo abordó en plena calle y le consultó si le gustaría ser el DT de Boca. Palermo, en un primer momento, no entendió la pregunta. “¿Qué? No te entiendo”, dijo, según se ve en el video que se viralizó en las últimas horas. Ante la repregunta, el Titán optó por no decir nada: continuó firmando camisetas y banderas con el semblante serio, mientras el periodista insistía con un tono conciliador. La escena terminó con una disculpa del colega, que pidió perdón por si la pregunta lo había enfurecido, y la incomodidad flotando en el ambiente.
La tirante relación con Riquelme
El fastidio de Palermo no es casual. Sus propias declaraciones pasadas explican por qué reacciona así cada vez que se menciona la chance de sentarse en el banco de La Bombonera. Tras las elecciones de 2023, había sido categórico: “No creo que Riquelme me llame para dirigir a Boca. Si me llama será por algún interés. La convivencia con él no durará nada, para qué voy a mentirle al hincha…”. En aquel momento sentenció que tendría que esperar cuatro años para tener una oportunidad, y más tarde reforzó: “Román nunca me llamó para ser el DT de Boca. Sé que voy a ser el DT de Boca en algún momento”.
Pese a ese cortocircuito con la actual dirigencia, el exgoleador nunca escondió su deseo íntimo. En una entrevista de 2025 volvió a ponerle palabras a su doble anhelo: “Obvio, es mi sueño como entrenador. Estudiantes es lo mismo, va a ser repetitivo porque desde que arranqué en 2013 a hoy, mi deseo es Estudiantes y Boca. Quiero poder de alguna forma, con el tiempo, dirigirlos”.
El episodio del Mundial 2026 expuso una vez más la herida abierta. Lejos de los micrófonos oficiales, en un mano a mano con hinchas y un periodista insistente, Martín Palermo ratificó con su gesto adusto lo que ya había dicho con palabras: hoy, la vuelta a Boca le resulta una quimera. Mientras tanto, el máximo artillero xeneize sigue abocado a su rol en la cobertura de la Copa del Mundo y a eventuales proyectos en Brasil, donde suena como posible entrenador de Vasco da Gama, un destino que incluso podría cruzarlo con el club de la Ribera en la Copa Sudamericana.
