(BUENOS AIRES).- “Yo estaba como que se me apagó la luz. Entendí, pero no tenía seguridad”. La frase, desgarradora, es de Maru Botana y resume el instante en que se enteró de la muerte de su hijo Facundo, de seis meses, por muerte súbita en 2008. La cocinera revivió ese momento en una entrevista para Más minas que mamás, donde abrió su corazón y repasó el dolor más profundo de su vida.
Al momento del fallecimiento, Maru Botana estaba de vacaciones en el sur con el resto de su familia. Facundo había quedado en Buenos Aires al cuidado de sus abuelos. La noticia llegó de madrugada, a través de un llamado de su esposo, Bernardo Solá. “Te voy a decir lo más feo que vas a escuchar en tu vida. Falleció Facu”, le dijo él, según recordó la cocinera con la voz quebrada.
El impacto fue inmediato y paralizante. “Fue tremendo. ¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos ahora?”, se preguntó en ese momento. El regreso a Buenos Aires lo vivió en estado de shock. “Estaba zombie, pensando que lo iba a despertar. No podía entender en mi cabeza eso. Que tampoco lo pude entender nunca, viste, esas cosas que decís, ¿por qué?”, confesó ante las conductoras Juana Repetto y Vicky Gils.

Botana describió el dolor con una crudeza inhabitual. “Para mí fue un puñal en el corazón. Yo estaba detonada, no podía hablar, me moría”, expresó. La cocinera recordó también la sensación de vacío absoluto que la invadió ni bien su marido le dio la noticia: no había margen para reaccionar ni para procesar lo que acababa de escuchar.
Uno de los momentos más difíciles fue la despedida. Reveló que no pudo tocar el cuerpo de su hijo. “Era más fuerte que yo. Preferí recordarlo como era. Fue durísimo”, contó. Esa decisión, dijo, la sostuvo con los años porque le permitió conservar la imagen de Facundo tal como lo había criado durante sus primeros seis meses de vida.
La conversación con la médica que atendió a Facundo le dejó una marca particular. Según relató Maru Botana, la profesional le explicó que, en muchos casos de muerte súbita, el bebé fallece cuando la madre no está presente. “La doctora me dijo que era obvio que se iba a morir cuando yo no esté, buscó el momento para soltar”, reprodujo. Pese a todo, ella nunca se cargó con culpa por haber viajado. “Yo no sentí culpa de haberlo dejado porque lo dejé en las mejores manos”, afirmó, en referencia a sus padres.
Con el tiempo, la cocinera encontró la manera de procesar el dolor mientras cuidaba a sus otros hijos. Su refugio fue la contención y la privacidad de su llanto. “Trataba de llorar en otro lado para que no me vieran”, concluyó, visiblemente conmovida, en la entrevista emitida este 9 de julio de 2026.
