(BUENOS AIRES).- “Eso que están diciendo es mentira porque Mauro estaba con las cámaras cuando la Policía estaba con los nenes y él lo vio. Y pidió hablar él con el custodio nuestro”. La frase de Wanda Nara desmintió de plano las versiones que ponían en duda la reacción de Mauro Icardi tras el robo en su casa de campo de Milán. Mientras la conductora seguía desde Nueva York la final del Mundial, cuatro encapuchados irrumpieron en la vivienda durante el entretiempo del Argentina-España, y el futbolista siguió en vivo las imágenes de seguridad mientras la policía contenía a sus hijas.
“En el entretiempo (de Argentina y España) cuatro hombres encapuchados ingresaron a la casa”, relató Nora Colosimo, madre de Wanda, que estaba al cuidado de las menores. “Estamos todos bien”, agregó, al confirmar que ya radicó la denuncia ante las autoridades italianas. La propia Wanda sostuvo que los ladrones “fueron directamente a mi habitación” y que el hecho “fue todo organizado y premeditado” por alguien que conocía el interior de la propiedad.
Con el robo ya en manos de la Justicia italiana, la abogada Ana Rosenfeld presentó en la Argentina los videos del asalto y la denuncia policial para que la causa avanzara durante la feria judicial. El juez Adrián Hagopián habilitó la feria e intimó a Icardi a colaborar en el trámite urgente de los pasaportes de sus hijas. “Intimo al señor Mauro Emanuel Icardi a comparecer y prestar toda la autorización y colaboración necesaria ante la autoridad consular italiana a fin de posibilitar la expedición de los pasaportes de las hijas en común dentro del plazo de las 48 horas”, dictó el magistrado.
Apenas se conoció el robo, las versiones sobre el viaje de Icardi a Italia se bifurcaron. La periodista Paula Varela afirmó que “Mauro Icardi se negó a viajar a Italia, lugar al que debería ir para volver a hacerle los pasaportes a las nenas. Porque las nenas son menores de edad y son italianas”. Casi en simultáneo, el ciclo El Diario de Mariana puso en el aire otra punta: “Mauro Icardi viajaría, vamos a ponerlo en potencial porque viene del otro lado de la información, a Italia a buscar a sus hijas”. En ese mismo programa difundieron un supuesto mensaje que el delantero le habría enviado a una de las menores: “Te voy a conseguir una casa más linda en Italia y vas a vivir en Italia”.
Frente a la escalada de trascendidos, Wanda Nara fue categórica. Dijo que su exmarido no dudó del asalto porque “estaba con las cámaras cuando la Policía estaba con los nenes y él lo vio” y que además “pidió hablar él con el custodio nuestro”. Su relato dejó en claro que Icardi monitoreó la secuencia en tiempo real y se comunicó directamente con la seguridad de la casa, lejos de la indiferencia que sugerían algunos portales.
En el escrito que Rosenfeld acercó al juzgado, la letrada fue más allá y habría solicitado una multa de mil millones de pesos contra el futbolista por su presunta negativa a hacer el trámite consular. El pedido se apoya en la urgencia que impuso el propio robo: los ladrones se llevaron documentación de las chicas y permisos de viaje, lo que obliga a rehacer los pasaportes con la firma de ambos padres.
Mauro Icardi tiene ahora 48 horas para acreditar su colaboración ante el consulado italiano, bajo apercibimiento de medidas complementarias. Mientras la investigación en Milán avanza con el análisis de las cámaras que la propia Wanda entregó, el conflicto entre la expareja suma un frente judicial que ya no depende solo de los tribunales de familia sino también de las consecuencias de un golpe comando que, según la conductora, fue planeado desde adentro.
