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Medallones de berenjena con mozzarella: una de esas recetas que salen en minutos y no fallan

 

La receta infalible que se adapta a la airfryer y al horno.

 
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(BUENOS AIRES).- Entre tantas recetas virales que prometen magia con dos ingredientes, estos medallones de berenjena gratinados son un verdadero golazo. Salen con lo justo y necesario: berenjena, mozzarella, aceite y un toque de orégano. En menos de 15 minutos tenés un plato caliente y sabroso que puede ir como entrada, acompañamiento o cena completa.

La preparación es tan sencilla que, una vez que la hacés, se vuelve un clásico de tu cocina. Lo más importante es elegir una berenjena firme y de piel brillante, sin manchas, y cortar las rodajas todas del mismo grosor para que se cocinen parejas. En la airfryer quedan perfectas, pero si no tenés, el horno también funciona bárbaro. Esta receta viene de la tradición italiana de gratinar vegetales, pero con el furor de la freidora de aire se adaptó a los tiempos que corren: ideal para los días de calor cuando no querés prender el horno o cuando necesitás una guarnición distinta.

Otras versiones de esta receta suman jamón cocido entre la berenjena y el queso, lo que le da un toque más sustancioso. Si te copa la idea, poné una feta antes de la mozzarella y seguí el mismo procedimiento. Queda a tu gusto: la base es infalible.

Ingredientes

  • 1 berenjena grande (cortada en rodajas de 1 cm)

  • 150 g de mozzarella en fetas

  • 2 cucharadas de aceite de oliva

  • 1 cucharadita de orégano seco

  • Sal y pimienta a gusto

Pintá las rodajas de berenjena con el aceite de oliva, sal y pimienta por ambos lados. Acomodalas en la bandeja de la airfryer sin encimarlas y cocinalas a 190 °C durante 10 minutos. Al cumplir el tiempo, las rodajas van a estar tiernas y apenas doradas. Abrí la freidora, cubrí cada una con una feta de mozzarella y espolvoreá el orégano seco. Cociná de 3 a 4 minutos más, solo hasta que el queso se derrita y empiece a formar una capita burbujeante. Cuando las saques, dejás reposar un par de minutos para que se asiente el queso y no te queme. Servilas calientes, que es cuando la mozzarella está más cremosa y el sabor del orégano se siente.

El detalle que hace la diferencia es el grosor de las rodajas: un centímetro justo. Si las cortás más finas, se secan; más gruesas, no se cocinan bien en el centro. Respetá la medida y vas a tener medallones tiernos por dentro y crocantes por fuera. Una receta simple que, sin vueltas, se vuelve adictiva.