(BUENOS AIRES).- La Selección Argentina avanzó en el Mundial 2026 con otro aporte decisivo de Lionel Messi, pero la clasificación dejó una sensación ambigua que enciende una alarma de cara a las próximas fases. El capitán volvió a resolver un partido que el equipo no supo controlar y ratificó que, sin su influencia, el funcionamiento colectivo pierde claridad, profundidad y capacidad de resolución.
En el reciente duelo ante Cabo Verde, Argentina sufrió más de lo esperado y necesitó nuevamente de Messi para salir adelante. El rosarino ya suma seis goles en tres victorias dominantes de la fase de grupos y viene de firmar un triplete en Kansas City, pero el equipo mostró falencias a pesar de los resultados positivos. Messi aparece en los momentos clave con goles, asistencias o simplemente generando juego, y su nivel lo posiciona como uno de los jugadores más influyentes del Mundial 2026. Cuando el diez aparece, Argentina respira; cuando no logra imponerse, pierde peso ofensivo y se vuelve vulnerable.
Las cuentas pendientes del equipo
Algunos rendimientos individuales estuvieron lejos de lo esperado y el conjunto no logró sostener una identidad clara durante todo el partido. A lo largo del torneo, la Selección tuvo momentos de buen fútbol y también tramos en los que se mostró expuesta por desajustes defensivos que generan incertidumbre. La falta de variantes ofensivas sin Messi es el síntoma más repetido, y el problema ya se arrastra desde la fase de grupos: cuando el capitán no puede imponerse, el equipo pierde claridad y capacidad de resolución.
A nivel internacional ya se marca la dependencia: Argentina avanzó con sufrimiento y con una carga excesiva sobre su capitán, lo que abre interrogantes sobre la profundidad del plantel. Incluso el cuerpo técnico de Cabo Verde dimensionó el impacto del rosarino antes del cruce y consideró que enfrentarlo era "el partido de nuestras vidas". Del otro lado, Messi también tuvo un traspié desde los doce pasos frente a Austria, un recordatorio de que la exigencia no perdona a nadie.
El rendimiento del rosarino está siendo extraordinario en este Mundial 2026. Se carga el equipo al hombro partido tras partido y aparece en los momentos clave, ya sea con goles, asistencias o simplemente generando juego. Su producción ofensiva —seis tantos en tres presentaciones de la fase de grupos— lo confirma como la pieza más determinante del conjunto.
Con todo, a medida que avanzan las fases los rivales serán más exigentes y depender exclusivamente de una figura, por más determinante que sea, puede resultar peligroso. El cuerpo técnico trabaja para encontrar alternativas, potenciar rendimientos y armar un bloque más equilibrado que acompañe al diez cuando el partido se ponga áspero.
El desafío es concreto: Messi está haciendo un torneo excepcional y sigue agrandando su leyenda, pero si Argentina quiere pelear seriamente por el título necesitará que el resto del equipo esté a la altura. En el fútbol de élite, ni siquiera el mejor del mundo puede hacerlo todo solo. El próximo cruce volverá a medir la profundidad del plantel y su capacidad de respuesta colectiva.
