(BUENOS AIRES).- "La sensación era muy parecida a Arabia Saudita", reconoció Lionel Scaloni después del agónico triunfo de la Selección Argentina por 3-2 ante Cabo Verde en los octavos de final del Mundial 2026. La definición en el alargue clasificó al campeón defensor, pero la comparación con la caída de Qatar 2022 que eligió el entrenador marcó el pulso de una noche que dejó más dudas que certezas en el equipo.
Scaloni explicó que el desconcierto durante varios pasajes del partido le devolvió esa imagen del estreno mundialista anterior. Sin embargo, diferenció ambos episodios con un dato central: a diferencia de aquella derrota histórica, esta vez la Selección reaccionó a tiempo. "La sensación era muy parecida a Arabia Saudita", insistió el DT, al tiempo que valoró el carácter del grupo para torcer un desarrollo que se había vuelto muy incómodo.
El trámite expuso a un equipo argentino de dos caras. Por momentos dominó y generó situaciones, pero sufrió más de la cuenta ante un rival que en la previa parecía accesible. Cabo Verde jugó con personalidad, empató en dos ocasiones y llevó al campeón del mundo al límite físico y mental, forzando un tiempo extra que desgastó a varios futbolistas y encendió las alarmas del cuerpo técnico. El Mundial 2026 se disputa en México, Estados Unidos y Canadá con 48 selecciones divididas en 12 grupos de 4 equipos, y en esta fase de eliminación directa el margen de error es mínimo.
"Partido durísimo. Este equipo nunca se rinde", señaló el entrenador, en una síntesis que reflejó tanto el sofocón del desarrollo como la insistencia argentina para sostener la ventaja. La falta de claridad en los metros finales y la dependencia de las individualidades quedaron expuestas en un contexto donde cualquier rival puede complicar.
A pesar del desgaste acumulado, Scaloni eligió rescatar la actitud colectiva. "De una victoria así, salís reforzado", aseguró, y completó con una definición que ya es marca registrada de este ciclo: "Somos Argentina: sufrir y no dar una por perdida". El DT valoró que el equipo se hiciera cargo en los peores momentos, incluso cuando el juego no fluía.
La comparación con Arabia Saudita no fue un simple comentario de conferencia. Para Scaloni funcionó como un llamado de atención explícito hacia un plantel que ya sabe lo que cuesta confiarse en una Copa del Mundo. La final del Mundial 2026 está programada para el 19 de julio de 2026, y el camino hacia esa instancia no admite distracciones. "En un Mundial, confiarse puede costar caro", advirtió.
Con la clasificación a cuartos de final en el bolsillo, Argentina deberá ajustar los desajustes defensivos y recuperar futbolistas exigidos por los 120 minutos. La victoria dejó la plaza asegurada, pero el mensaje del entrenador fue nítido: el margen de error ya no existe.
