(BUENOS AIRES).- La serie Netflix “Toxic Town” narra el desastre ambiental que afectó a la ciudad inglesa de Corby a partir de la reconversión fallida de una antigua planta siderúrgica. La historia real que inspira la producción comenzó en 1979, cuando British Steel anunció el cierre de la acería local y sumió a la comunidad en una profunda crisis.
La noticia del cierre provocó un fuerte temblor social en Corby, un pueblo cuya identidad estaba atada a la fabricación de acero. Miles de trabajadores quedaron sin empleo y la economía de la zona entró en una espiral de deterioro.
En 1995, el Ayuntamiento de Corby buscó dar vuelta la página y encaró un proyecto para reciclar el predio que había ocupado la planta. El plan oficial consistía en reconvertir esa tierra en un centro comercial y turístico que trajera nuevos aires a la ciudad.
Durante las excavaciones para el desarrollo, las empresas a cargo removieron grandes volúmenes de suelo que habían estado expuestos a residuos de la producción de acero. Sin aplicar los protocolos ambientales y de seguridad obligatorios, ese material contaminado fue trasladado a otro sitio.
La tierra tóxica no quedó confinada: se depositó en un sector separado, pero su cercanía con áreas residenciales propagó la polución hacia las viviendas. Los contratistas ignoraron los protocolos normales de seguridad y medio ambiente, tal como quedó documentado en los antecedentes del caso.
La serie de Netflix sigue el hilo de esa cadena de negligencias. A lo largo de sus episodios, muestra cómo la combinación de desidia estatal y empresarial convirtió un proyecto de regeneración urbana en un episodio de contaminación que puso en riesgo a toda una comunidad. La producción reconstruye el impacto de aquellas decisiones sobre las familias que habitaban los barrios aledaños al vertedero improvisado, muchas de las cuales empezaron a registrar problemas de salud en los años posteriores.
El drama judicial que sobrevino también ocupa un lugar central en la trama. Las madres de Corby, preocupadas por las malformaciones congénitas que presentaban sus hijos, impulsaron una investigación independiente y llevaron el caso a la justicia. La batalla legal se extendió durante más de una década y sentó un precedente en el Reino Unido sobre la responsabilidad de los organismos públicos en la gestión de residuos industriales.
Netflix estrenó “Toxic Town” como parte de su catálogo de producciones basadas en hechos reales, un género que la plataforma viene explotando con regularidad. La miniserie recupera un capítulo poco conocido fuera del Reino Unido y expone los costos humanos y ecológicos que se pagan cuando se prioriza la velocidad de un desarrollo sin los controles adecuados.
