(BUENOS AIRES).- Cuando el resto del plantel ya se había ido, dos figuras se quedaron charlando en el River Camp. Uno era Eduardo Coudet, el entrenador más cuestionado del momento. El otro, uno de los refuerzos de mayor peso que llegó en este mercado. Fueron los últimos en irse del predio después de la práctica.
El futbolista en cuestión es Nicolás Otamendi, según informó el periodista Renzo Pantich. El campeón del mundo buscó a Coudet apenas terminó el entrenamiento para tener una charla cara a cara.
De qué hablaron
Durante el encuentro abordaron distintos temas del presente del equipo. No fue un cruce protocolar ni un saludo de pasillo: los dos se tomaron el tiempo cuando ya no quedaba nadie más en el lugar.
El objetivo del defensor fue claro. Otamendi buscó brindarle su apoyo al entrenador en un momento complejo, marcando posición en un vestuario que viene atravesado por el ruido y las decisiones dirigenciales.
Por qué el gesto pesa tanto
El respaldo llega justo cuando Coudet está bajo la lupa. El equipo tuvo un arranque de semestre para el olvido: quedó eliminado de la Copa Argentina ante Aldosivi y después perdió en el debut del Clausura frente a Barracas Central.
A ese contexto se suma un clima enrarecido puertas adentro. La dirigencia apartó a varios futbolistas que todavía tienen contrato y los mandó a entrenar por separado, en un predio en obra donde se improvisaron trailers como vestuarios. Los hinchas ya bautizaron a ese grupo como «la banda del container».
El gesto de Otamendi contrasta además con otro episodio reciente. Semanas atrás, Juanfer Quintero se enfrentó públicamente al técnico en una entrevista y terminó con su contrato rescindido. En ese escenario, que un referente se acerque a bancar al entrenador no pasa desapercibido.
El peso del capitán
Otamendi llegó libre y en tiempo récord se transformó en una voz de autoridad. Con apenas un puñado de entrenamientos, el defensor ya portó la cinta de capitán en el equipo.
Su currículum explica ese lugar. Es campeón del mundo con la Selección argentina y acumula una extensa carrera en el fútbol europeo, con pasos por clubes de elite. A los 38 años, llegó a Núñez para aportar experiencia y liderazgo en la última línea.
Ese peso específico es el que la dirigencia buscaba cuando definió su incorporación. Y en la práctica se está viendo: no solo dentro de la cancha, sino también en el manejo del grupo.
Lo que viene
El respaldo interno le da aire a Coudet, pero la exigencia sigue intacta. El técnico necesita resultados urgentes para revertir la imagen del equipo y calmar a un hincha que perdió la paciencia.
Mientras tanto, el club sigue moviéndose en el mercado para completar el plantel. La reconstrucción, adentro y afuera, recién empieza.
