ESPECTÁCULO

“No le íbamos a contar a la mamá”: el secreto de Enzo Fernández y su papá

 

El papá del volante campeón del mundo recordó la compra de los primeros botines, con una frase que se volvió viral.

 
Enso Fernandez
Enso Fernandez

(BUENOS AIRES).- “Para un trabajador, las mejores herramientas”. La frase, cargada de simpleza y convicción, la pronunció Raúl Fernández, el papá de Enzo Fernández, al recordar la compra de los primeros botines del hoy campeón del mundo, cuando el mediocampista de la Selección Argentina apenas soñaba con llegar a Primera.

Raúl contó que todo empezó en un paseo por la Ciudad de Buenos Aires. “Enzo tenía 10 años y había visto unos botines en un shopping importante de Capital. Le dije que los podíamos sacar con la tarjeta, fuimos pero nunca me imaginé lo que salían esos botines”, relató entre risas en una entrevista con ESPN durante el Mundial. La compra, sin embargo, tenía una condición excluyente para el nene: “Le dije que no le íbamos a contar nada a la mamá porque nos iba a matar”.

El pacto entre padre e hijo, como era previsible, duró lo que tardaron en llegar a casa. “Cuando llegué, Marta me preguntó cuánto habían salido y cuando le dije el precio le pareció una locura, aunque lo había sacado en cuotas”, detalló Raúl. Ahí mismo ensayó la defensa que hoy es anécdota familiar: “Yo le dije: ‘Para un trabajador, las mejores herramientas’”.

Lejos de cualquier cálculo, Raúl Fernández aseguró que el motor siempre fue la contención y el ejemplo. “Todo lo hicimos con amor y sacrificio, sin saber qué iba a pasar en el futuro”, afirmó.

Con la misma emoción, subrayó que la carrera de Enzo Fernández también fue una construcción personal. El papá reconoció que su hijo también tuvo su sacrificio y explicó que hubo momentos en los que no jugó hasta que pudo entender que para estar bien tenía que trabajar demasiado, y eso fue exactamente lo que hizo.

Esa ética de laburo, forjada en las inferiores y apuntalada por una familia que eligió no ponerle techo a sus sueños, terminó de moldear al volante que hoy deslumbra en Europa. “Uno lo fue acompañando desde chiquito y a nosotros nos llena de orgullo los logros que consiguió”, remató Raúl, sin ocultar la emoción.

Hoy, consolidado en el fútbol europeo y con la Copa del Mundo en sus vitrinas, aquel recuerdo de un pibe de 10 años y unos botines comprados en cuotas conserva intacta su potencia: fue la primera herramienta de un trabajador que nunca dejó de insistir.