(BUENOS AIRES).- “Pasé de ser campeón del mundo a que no me llame nadie, desaparecer del medio o no jugar más. Hay que saber convivir con eso.” La frase, descarnada, pertenece a Alejandro “Papu” Gómez y resume el ostracismo que atraviesa desde que la Selección Argentina levantó la Copa en Qatar 2022. Con el equipo de Lionel Scaloni recién aterrizado de la derrota en la final del Mundial 2026, el nombre del Papu volvió a instalarse como uno de los grandes enigmas irresueltos de la Scaloneta: nadie explicó por qué un futbolista que era voz de mando en el vestuario y animador del grupo jamás regresó a una convocatoria.
El único hecho comprobable que torció su carrera fue la sanción de dos años por doping que recibió en octubre de 2023. Un control realizado semanas antes del Mundial de Qatar, cuando Gómez jugaba en el Sevilla, detectó la presencia de terbutalina, un broncodilatador prohibido. El jugador siempre sostuvo que fue un error doméstico. “La responsabilidad fue absolutamente mía. El boludo fui yo en haber tomado un jarabe para la tos que no tenía que tomar. Pero tampoco para haberme comido dos años de suspensión”, contó el campeón del mundo sobre un episodio que lo dejó sin actividad profesional durante 24 meses.
Cuando la sanción se confirmó, el propio Lionel Scaloni lo respaldó en público antes de una doble fecha de Eliminatorias. “Hablé con él. Está jodido por lo que le está pasando. Va a apelar, a ver si se le reduce la sanción. A nosotros nos dio un montón y estamos muy agradecidos”, expresó el entrenador. Aquellas palabras, sin embargo, no modificaron la realidad: la apelación fue rechazada y el vínculo con el seleccionado ya estaba cortado de hecho desde mucho antes, sin que mediara una explicación oficial.
Papu Gómez completó su ciclo con la albiceleste el 3 de diciembre de 2022, en los octavos de final contra Australia. Salió lesionado por un esguince de tobillo a los 50 minutos y nunca más volvió a vestir la camiseta argentina. Su ausencia en los festejos ante Panamá y Curazao en marzo de 2023 fue el primer indicio del distanciamiento. “Lamentablemente por mi lesión no voy a poder viajar a saludarlos y abrazarlos”, escribió en redes sociales aquella vez, mientras De Paul lamentaba que “no esté es un golpe porque es parte del grupo”.
La falta de certezas alimentó una teoría que recrudeció en las redes apenas la Selección quedó eliminada en la final de 2026. La hipótesis ubica el quiebre en la filtración de información interna durante el Mundial de Qatar. En la previa del duelo de cuartos de final contra Países Bajos, Scaloni se mostró visiblemente furioso porque habían trascendido detalles sobre una molestia física de Rodrigo De Paul que el cuerpo técnico quería mantener en reserva. “Jugaban para Argentina o para Holanda”, llegó a deslizar el técnico en conferencia de prensa sobre quienes dejaban correr datos de los entrenamientos a puertas cerradas. Con el correr de los años, esa bronca se transformó en un señalamiento anónimo hacia el Papu, a quien varios apuntaron como el presunto responsable de aquella filtración.
Esa versión, sin embargo, jamás fue confirmada por nadie dentro de la estructura albiceleste. A mediados de 2023, fue Leandro Paredes quien salió a poner paños fríos. “Son rumores que se dijeron en internet y no sé por qué, pero no, no pasa nada”, afirmó el volante, que integraba la mesa chica del plantel junto a Messi, De Paul y el propio Gómez. La salida nunca tuvo un comunicado ni una aclaración formal por parte del cuerpo técnico ni de los dirigentes de la AFA.
Hubo otros rumores laterales, también sin confirmación: una supuesta consulta del jugador con una vidente, comentarios inapropiados sobre el entorno de Lionel Messi y un festejo privado del título junto a su esposa Linda Raff, alejado del resto del plantel. La propia Raff publicó un mensaje que dejó tela para cortar: “Tu energía positiva es envidia de muchos. No hay mejor satisfacción que apoyar la cabeza en la almohada y dormir tranquilo”.
Mientras el misterio sigue sin resolución, el presente futbolístico del Papu transcurre en el umbral del silencio. Hoy tiene contrato con el Calcio Padova de la Serie B italiana hasta mediados de 2027, pero en la temporada 2025/26 apenas disputó 9 de los 38 partidos del equipo, sin convertir goles ni dar asistencias, y una lesión recurrente en el tobillo derecho —la misma que lo marginó en Qatar— lo dejó fuera de las canchas desde abril. Su última publicación en Instagram data del 21 de enero y en su perfil solo quedan fijadas las imágenes de la Copa América 2021 y la Copa del Mundo, los dos trofeos que levantó antes de desaparecer del mapa de la Scaloneta.
