(BUENOS AIRES).- “Quería estar a disposición del entrenador, del equipo y de todo el plantel”, explicó Leandro Paredes para justificar por qué apenas cuatro días después de la final del Mundial 2026 ya estaba en cancha como titular de Boca ante O’Higgins.
La presencia del mediocampista sorprendió por el escaso margen de recuperación tras la derrota con la Selección Argentina frente a España. Mientras el resto de los mundialistas recién arrancaba las vacaciones, Paredes volvió al país y se puso a las órdenes de Rodolfo Arruabarrena para afrontar un cruce decisivo por la Copa Sudamericana.
El volante entendió que el partido en La Bombonera exigía su presencia y no quiso tomarse descanso. “Nos habíamos preparado para jugar la Libertadores, hoy toca disputar la Sudamericana y la vamos a pelear hasta el final”, sostuvo, marcando la cancha sobre el objetivo internacional que le queda al club después de haber quedado eliminado de la Libertadores.
Esa determinación se tradujo en la cancha con una actuación determinante. Paredes manejó los hilos del equipo y metió la asistencia exacta para que Miguel Merentiel marcara el 1 a 0, el único gol de la noche y el que le dio a Boca la victoria en el debut copero.
Antes del pitazo inicial, el club le entregó un reconocimiento por su participación en la Copa del Mundo. Marcelo Delgado fue el encargado de acercarle una plaqueta en el campo de juego, en un gesto que las tribunas aplaudieron con fuerza.
El regreso del capitán xeneize no quedó solamente en una cuestión simbólica. Dentro de la cancha, Paredes tuvo un papel determinante, siendo clave en la generación de juego y demostrando que, pese al cansancio acumulado, mantiene intacta su jerarquía futbolística.
La actitud del jugador fue reconocida por los hinchas de Boca, que valoraron que haya dejado atrás rápidamente la tristeza por la final perdida y se haya enfocado en el desafío con el club que lo vio nacer. Paredes había sido parte importante del recorrido de Argentina en la Copa del Mundo y, pese al desgaste físico y emocional, eligió regresar y sumarse al plantel azul y oro.
Lejos de quedarse en el gesto simbólico, Paredes dejó claro que su vuelta no es un retiro dorado sino una apuesta por competir en serio. Con el triunfo asegurado y la clasificación encaminada, Boca empieza a construir un presente internacional que, por lo pronto, tiene a su capitán como abanderado. Ahora, el desafío será recuperar energías y continuar liderando a un equipo que sueña con volver a los primeros planos internacionales.
