POLÍTICA

Raúl Jalil y la crisis laboral: el drama textil que explotó en El Pantanillo

 

Los trabajadores denuncian que la empresa también dejó de realizar aportes jubilatorios y a la obra social.

 
Raúl Jalil

(Por Diego Nofal).-Treinta operarios de VVC Textil, la ex Artex, quemaron neumáticos y pallets en el ingreso al parque industrial El Pantanillo porque arrastran salarios impagos, aguinaldos y vacaciones desde diciembre. La protesta estalló luego del fracaso de una audiencia con el ministro de Industria del gobierno de Raúl Jalil, Leonardo Zeballos, que no ofreció ninguna solución concreta.

Los trabajadores denuncian que la empresa también dejó de realizar aportes jubilatorios y a la obra social, dejando a familias enteras sin cobertura médica en el peor momento. Ahora exigen que sea el Gobernador el que intervenga para frenar el conflicto.

Entre los operarios hay padres y madres con hijos que tienen discapacidad, cuyos tratamientos dependen de un certificado único cuya continuidad está amenazada por la deuda acumulada. El encuentro con Zeballos fue una puesta en escena vacía, porque la única propuesta fue un programa de asistencia atado a la producción textil para la minería.

Esa ayuda quedó condicionada a que la empresa regularice deudas impositivas, algo imposible en medio de la quiebra financiera que atraviesa la firma. Los trabajadores están atrapados entre una patronal que no paga y un gobierno provincial que exige papeles antes de mover un dedo.

Mientras estas escenas de desesperación se multiplican, el gobernador Raúl Jalil festejaba el récord de exportaciones mineras y sigue intentando hacerle creer a la gente que la minería ha generado una explosión laboral en Catamarca.

Producción minera

Una realidad demoledora para el empleo privado

La realidad del empleo privado es demoledora y desnuda ese relato triunfalista, porque la provincia perdió 4.806 puestos de trabajo formales desde que asumió Javier Milei y Jalil le brindó un respaldo absoluto. El desplome del 12,3 por ciento coloca a Catamarca en el tope de la destrucción laboral de todo el Noroeste Argentino, un podio que debería avergonzar al gobernador y no inspirar más actos de celebración.

Los números son implacables y surgen de informes de la consultora Politikon Chaco, que muestran a la provincia superando la caída de La Rioja, que perdió el 10,5 por ciento de sus empleos, y de Santiago del Estero, con una merma del 8,2 por ciento.

A nivel nacional el ajuste ya borró 235.419 puestos de trabajo, pero en Catamarca la herida es más profunda y el nivel de ocupación privada tocó su piso más bajo en cuatro años. Jalil no puede mirar para otro lado cuando cada vez son menos los puestos de trabajo y la ilusión del derrame minero se desvanece en las calles de los Valles Calchaquíes y la Puna.

Varias de las comunidades de esos territorios se oponen a la minería en Catamarca porque ven cómo la extracción solo está provocando crisis sociales y ambientales, sin ningún rédito para la provincia. Las multinacionales contabilizan ganancias récord, pero en la tierra quedan pasivos ambientales, falta de agua y un tendal de desocupados que ya no soportan las promesas vacías.

La misma minería que el gobernador usa como vidriera no genera los empleos prometidos y, como si fuera poco, ahora se ofrece como salvavidas condicionado para los textiles de El Pantanillo, sin compromisos reales.

Un calvario que refleja un entramado productivo abandonado

El calvario de los trabajadores de VVC Textil refleja la fragilidad de un entramado productivo abandonado, mientras el gobierno discute papeles y las familias quedan sin sueldo ni obra social. Los operarios ya advirtieron que reclamarán la intervención directa del gobernador, con cortes de ruta y movilizaciones a la Casa de Gobierno si no reciben respuestas inmediatas.

Raúl Jalil aplaude exportaciones mineras y cierra los ojos ante la crisis laboral que golpea a miles de catamarqueños, sosteniendo un modelo que concentra la riqueza y expande la desesperación en cada rincón de la provincia.

Raúl Jalil