(BUENOS AIRES).- “Si nunca hiciste costillitas de cerdo, que se despegan del hueso, con una salsa que pide pancito, no te pierdas esta oportunidad”, escribió Marisa Cortéz al presentar la receta de costillitas de cerdo al ajillo del cocinero español Alberto Martín Domínguez. Un plato de sartén abundante y rendidor que se convierte en salvación para cualquier comida de invierno.
La preparación, que apareció en la edición del 7 de julio de la revista Pronto, lleva el ajo como protagonista pero sin los pasos que suelen dar más trabajo. No hay que pelar ni picar ningún diente, y el resultado es una carne que se desprende sola del hueso, bañada en una salsa concentrada ideal para mojar.
“Cocinar con ajo no es inconveniente si sabemos de cuál manera es mejor usarlo en cada receta”, explicó Cortéz. El truco está en usar los dientes enteros y sin pelar: se fríen apenas un par de minutos, se retiran y vuelven al final para perfumar todo sin invadir el bocado.
INGREDIENTES
– 1 kg de costillas de cerdo
– 300 ml de vino blanco
– 300 ml de agua
– 2 cucharadas de vinagre
– 1 cabeza de ajo
– 2 hojas de laurel
– 1 o 2 guindillas (o ají molido o chile)
– 15 o 20 granos de pimienta
– 60 ml de aceite
– Sal y pimienta a gusto
El paso a paso de la receta de costillitas de cerdo al ajillo
Lo primero es cortar las costillitas separándolas por el hueso, para que se cocinen más rápido y sean fáciles de comer. En una sartén amplia se calienta un fondo generoso de aceite y se echan los dientes de ajo de la cabeza entera, sin pelar. Se fríen dos minutos, se retiran junto con el aceite y se reservan en un bol.
En esa misma sartén van las costillitas ya salpimentadas. A fuego fuerte y sin tapa, se doran vueltas y vueltas hasta que queden bien selladas por todos lados. Cuando toman color, se devuelven los ajos con su aceite y se agregan el laurel, la guindilla o el ají molido y el vino blanco.
Se deja evaporar el alcohol un par de minutos y después se incorporan el agua, el vinagre y los granos de pimienta. Apenas rompe el hervor se baja el fuego al mínimo y se cocina durante 40 minutos con la olla destapada. El resultado son unas costillitas muy sabrosas, de jugos concentrados y ajo que se siente pero no cansa.
Para acompañar, lo que más garpa son unas papas fritas, un arroz blanco o un puré de calabaza. Y si no, directo con pancito para no dejar ni una gota de la salsa. Una receta sin horno, de una sola sartén, que vas a querer repetir apenas la pruebes.
