(BUENOS AIRES).- Las recetas sin TACC no tienen por qué ser complicadas, y estas rosquitas de queso lo demuestran. «Estas rosquitas se preparan en muy poco tiempo y con ingredientes que seguramente ya tengas en la heladera», resume la propuesta, ideal para acompañar la merienda.
La preparación se hace rápido, no necesita levado ni amasados eternos, y el resultado es crocante por fuera y tierno por dentro. Muchas veces se cree que para cocinar sin gluten hacen falta técnicas complejas, pero esta receta exprés viene a desmentirlo.
Ingredientes
1 pote de queso crema (290 g)
Con el mismo pote, 1 pote de queso rallado tipo pategrás
6 cucharadas de queso rallado extra
Sal, una pizca
1 pote de almidón de maíz
Un chorrito de leche
En un bowl amplio, colocá el queso crema, el pote de queso rallado, las seis cucharadas adicionales de queso rallado, la pizca de sal y el pote de almidón de maíz. Sumale el chorrito de leche para darle la humedad justa a la masa.
Uní todo con las manos o con una cuchara hasta lograr una masa homogénea. No hace falta amasar demasiado: con que los ingredientes queden bien integrados, alcanza.
Tomá porciones de masa y armá «chorizos» finos. Uní los extremos de cada uno para darles la clásica forma de rosca. Este paso es perfecto para hacer con chicos, porque es fácil y divertido.
Colocá las rosquitas en una placa previamente enmantecada o con papel manteca, dejando espacio entre cada una. Llevalas a un horno precalentado a 180 °C y cocinalas hasta que estén doradas y firmes al tacto.
Una vez listas, dejalas entibiar apenas y ya podés probar la primera. Para darles un toque más tentador, espolvoreá con queso rallado antes de hornear. Si preferís sabores más intensos, agregá una pizca de orégano o ají molido a la masa.
Son ideales para compartir en una ronda de mate, pero también funcionan como snack de tarde o como un acompañamiento distinto para una picada. Esta receta confirma que con pocos ingredientes y sin complicaciones se pueden lograr resultados irresistibles.
