(BUENOS AIRES).- El interés del City Group por el mediocampista Tomás Aranda encendió las alertas en Boca y puso en guardia a Juan Román Riquelme. El presidente del club sigue de cerca a la joya que en el último tiempo se ganó un lugar importante en el primer equipo y ya despertó la atención del poderoso conglomerado internacional.
Aranda, surgido de las divisiones inferiores, tuvo una rápida adaptación al plantel profesional y su crecimiento no pasó inadvertido para los observadores europeos. Su presente generó entusiasmo puertas adentro del Xeneize y llamó la atención de varios clubes del exterior, que comenzaron a seguir sus actuaciones con interés.
La aparición del futbolista en el radar del City Group es el último capítulo de ese seguimiento. Por ahora "no existe una oferta formal confirmada", pero la dirigencia sabe que el interés es concreto y que deberá estar atenta ante posibles avances del grupo internacional. El jugador tiene contrato con Boca hasta diciembre de 2029 y una cláusula de salida que ronda los 20 millones de dólares, una cifra que marca la postura del club ante cualquier negociación.
Para Riquelme, el manejo de las jóvenes promesas es uno de los ejes del proyecto deportivo. El presidente entiende que los juveniles representan una posibilidad deportiva y también una fuente importante de ingresos para la institución, por lo que evita perderlos antes de que se consoliden completamente en Primera. Desde la dirigencia valoran especialmente el crecimiento de los futbolistas formados en las inferiores y cualquier consulta o acercamiento desde el exterior es seguido con atención.
Un mercado cada vez más atento
Además del City Group, "otros clubes importantes también habrían seguido la evolución del futbolista", lo que incrementa la atención sobre su futuro. En el club aseguran que "la postura de Boca será mantener la calma y evaluar cualquier movimiento con cuidado", con la intención de que una eventual salida se concrete en una negociación beneficiosa para todas las partes y acorde al potencial del jugador.
El antecedente de otros juveniles que partieron al fútbol europeo después de explotar en la Primera de Boca mantiene encendidas las alarmas en La Bombonera. Durante los últimos años, varios futbolistas formados en el club despertaron la atención de equipos europeos y la situación de Aranda vuelve a poner en escena la importancia de proteger el patrimonio futbolístico. La dirigencia aspira a que los talentos formados en casa dejen su huella en el club antes de dar el salto.
Sin una oferta formal sobre la mesa, Riquelme sigue atento a cada movimiento del mercado. La cláusula de 20 millones de dólares y el contrato hasta 2029 le dan a Boca margen para negociar, aunque el apetito del City Group por el mediocampista ya instaló el nombre de Aranda en la agenda de un posible traspaso millonario. El presidente del Xeneize entiende que los juveniles no solo representan una posibilidad deportiva, sino también una fuente importante de ingresos para la institución, y la decisión sobre el futuro de la joya de las inferiores será estratégica para el proyecto que encabeza.
