(BUENOS AIRES).- Juan Román Riquelme ya se toma la cabeza con el seguimiento que el City Group le viene haciendo a Tomás Aranda, la joya de Boca que se consolidó como titular en este 2026. El conglomerado que comanda el Manchester City sigue de cerca al mediocampista ofensivo y ya hubo un primer sondeo con su entorno.
Tomás Aranda debutó en Primera esta misma temporada y en poco tiempo acumula 1258 minutos en 21 partidos, con un gol y dos asistencias. Su irrupción no solo le dio solidez al equipo xeneize, sino que despertó el radar de uno de los grupos económicos más poderosos del fútbol mundial.
El contrato del juvenil con Boca Juniors está blindado hasta el 31 de diciembre de 2029, y en el club no piensan negociar por menos de lo que marca la cláusula de salida. Desde la dirigencia fueron claros: lo que debe abonar son 20 millones de dólares, el equivalente a su cláusula de rescisión. Ese es el número que el City Group —o cualquier otro pretendiente— debería depositar hoy para llevarse a Tomás Aranda.
Por ahora no hay una oferta formal sobre la mesa. Lo que existió fue un acercamiento al círculo del futbolista, mientras desde Inglaterra monitorean de cerca su evolución. La intención de compra no se tradujo todavía en un paso concreto, pero el interés es real y Riquelme lo sabe.
El presidente de Boca sigue atento a los movimientos de este mercado de pases. Sabe que Tomás Aranda es un activo de jerarquía y que un desembolso de ese calibre le daría aire a la tesorería, aunque perdería a un jugador que ya se ganó la consideración del cuerpo técnico.
Mientras la dirigencia aguarda definiciones, Aranda continúa sumando rodaje en el equipo. El próximo paso dependerá de si el City Group avanza con una propuesta firme antes del cierre del libro de pases, o si prefiere seguir observando a la distancia a una de las apariciones más prometedoras del fútbol argentino.
