(BUENOS AIRES).- Juan Román Riquelme encendió una luz de alerta en Boca después de que la Roma posara sus ojos en Milton Delgado, uno de los juveniles que empezó a ganar protagonismo en el equipo de Rodolfo Arruabarrena. Hasta el momento el interés italiano es un seguimiento de mercado y no una propuesta formal, pero obliga al Consejo de Fútbol a prepararse para una posible negociación.
La Roma evalúa la situación del volante y podría avanzar si se abre algún espacio en su propio plantel. La chance tiene un condimento extra porque el club de la capital italiana está ligado a Paulo Dybala, un viejo anhelo de Riquelme, aunque ahora la atención de la dirigencia xeneize está puesta en cuidar las piezas que asoman desde la cantera.
Una joya que asoma y atrae miradas
Delgado es considerado una de las apariciones más interesantes de Boca en los últimos tiempos. Su capacidad para jugar en la mitad de la cancha, su personalidad pese a la juventud y la proyección que mostró hicieron que varios equipos europeos comenzaran a seguir su evolución. En Brandsen 805 saben que una salida al exterior puede significar un ingreso relevante, pero también entienden que desprenderse de un pibe con techo por delante desacomoda cualquier planificación deportiva.
La dirigencia de Boca no quiere repetir la historia de otras ventanas donde perdió juveniles sin haberlos consolidado del todo en Primera. Por eso el seguimiento de la Roma, que todavía no se tradujo en un sondeo formal ni en una cifra concreta, activó los mecanismos internos para blindar al jugador si la oferta no alcanza las pretensiones del club.
La decisión de Riquelme y el contexto deportivo
Riquelme deberá decidir si negocia una transferencia o sostiene a Delgado como parte del proyecto. El contexto deportivo empuja: Arruabarrena necesita variantes para que el equipo se recupere de la derrota frente a Deportivo Riestra y para encarar una agenda cargada de compromisos. Perder a un joven que puede aportar equilibrio en el mediocampo sería una complicación que hoy el cuerpo técnico preferiría evitar.
Mientras tanto, Boca continúa buscando un delantero centro, la prioridad de este mercado. La búsqueda del nueve ocupa la mayor parte de la agenda de la dirigencia, pero cualquier salida inesperada podría modificar el orden de las urgencias.
Por ahora la Roma observa y en Boca mantienen la calma. Riquelme analizará el escenario si el interés se transforma en un sondeo firme y deberá poner en la balanza dos objetivos que el club arrastra en cada ventana de pases: sumar jerarquía para competir y proteger a los futbolistas que pueden convertirse en activos importantes a mediano plazo. El mercado recién entra en su tramo decisivo y el Xeneize tendrá que moverse con ese equilibrio.
