(BUENOS AIRES).- “Si no era así, por ahí Boca estaba en Libertadores”, disparó Juan Román Riquelme en la previa del arranque de una nueva etapa internacional para el club. La frase, lejos de ser un lamento casual, fue la punta del ovillo de una catarata de críticas del presidente xeneize hacia los arbitrajes que recibió el equipo en la fase de grupos del certamen continental.
La eliminación de Boca de la Copa Libertadores al quedar tercero en su zona obligó al club a cambiar el chip y apuntar a los playoffs de la Copa Sudamericana. Con el foco puesto en el duelo de este jueves 23 de julio ante O’Higgins en La Bombonera, Juan Román Riquelme hizo memoria y dejó en claro su malestar por lo sucedido semanas atrás a nivel internacional.
Las jugadas puntuales que remarcó
Sin vueltas, Juan Román Riquelme enumeró los fallos que, a su entender, torcieron la suerte del equipo. “Con todo respeto a los árbitros, han pasado dos cosas claras. A Bareiro lo expulsaron por una mancha contra Cruzeiro. En cancha de Boca la pelota dio en la mano del jugador de Cruzeiro y dio gol, y no fue gol cuando dio en la mano del jugador de Boca. Es raro, fue con el mismo equipo en Brasil y Buenos Aires”, detalló.
El primer apunte concreto de Riquelme fue la tarjeta roja que vio el delantero paraguayo en el cruce frente al conjunto brasileño. “A Bareiro lo expulsaron por una mancha contra Cruzeiro”, insistió, utilizando el término futbolero para calificar una acción que, en su visión, jamás debió terminar en expulsión.
A la polémica de la roja, el presidente sumó dos jugadas de mano que se cobraron con distinto criterio. Por un lado, destacó que en cancha de Boca el balón pegó en la extremidad de un futbolista visitante y el árbitro convalidó el tanto igual. En la vereda de enfrente, remarcó que cuando la infracción fue en el área contraria y el que tocó la pelota con la mano fue un jugador xeneize, el grito de gol se ahogó por una infracción sancionada en contra.
Riquelme subrayó la particularidad de que todos esos episodios ocurrieron frente al mismo rival y en ambos países. Dejó flotando una queja sobre la disparidad de criterios: “Es raro, fue con el mismo equipo en Brasil y Buenos Aires”. A su juicio, sin esos errores, la historia en la Copa Libertadores podría haber tenido un desenlace distinto.
Con la página ya pasada pero el recuerdo fresco, Boca se prepara para el debut copero. El encuentro contra O’Higgins de este jueves en el Alberto J. Armando será una oportunidad concreta para demostrar que, pese a la bronca por lo que quedó atrás, el plantel está enfocado en avanzar en el ámbito sudamericano.
