(BUENOS AIRES).- “Hay que dejarlos tranquilos”, pidió Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, sobre las nuevas joyas del club, Milton Aranda y Agustín Flores. El dirigente reclamó paciencia y respaldo para los juveniles que empiezan a asomar en Primera, en lugar de cargarlos con exigencias desmedidas.
Riquelme destacó las virtudes de Aranda y pidió acompañarlo sin apuros. “Aranda es un chico con mucha técnica y condiciones, le sale naturalmente, tenemos que cuidarlo, apoyarlo”, explicó en una entrevista televisiva. Subrayó que no hay que apurar los procesos para que el talento se consolide sin presiones.
El presidente de Boca fue crítico con la costumbre de etiquetar a los juveniles con comparaciones gigantes. “Ya ponen todos los jugadores que es el ‘nuevo Messi’, quieren adivinar porque dicen ‘yo lo vi primero’”, disparó. Para él, esa ansiedad por vaticinar futuros cracks termina perjudicando a los chicos, porque aumenta una expectativa difícil de sostener.
También se refirió a Agustín Flores, otro juvenil que despertó ilusión entre los hinchas y a quien ya comparan con Carlos Tevez por sus características de juego. Riquelme insistió en la necesidad de no ponerles una mochila demasiado pesada y permitir que se desarrollen sin la obligación de resolver cada partido. “No deben cargar con la obligación de salvar al equipo en cada partido”, sostuvo el dirigente.
El máximo dirigente Xeneize remarcó el rol de los experimentados. “Tenemos a Paredes, a jugadores de mucha experiencia que tienen que llevar el tema para adelante”, afirmó. Para Riquelme, referentes como Leandro Paredes son fundamentales para que los más jóvenes transiten la presión de jugar en Boca y puedan crecer rodeados de futbolistas que ya conocen esa exigencia.
El desarrollo progresivo, la clave
Riquelme considera que tanto Aranda como Flores tienen un potencial importante y que pueden transformarse en jugadores valiosos para el futuro del club. Pero también entiende que el crecimiento debe darse de manera progresiva y que los juveniles necesitan tiempo para adaptarse a la exigencia de Primera División.
“Cuando no tengan partidos tan buenos, tienen que tener la suerte que el equipo gane, así nadie dice nada y siguen con el envión”, agregó. La idea es que los jóvenes puedan equivocarse, aprender y seguir desarrollándose sin que cada actuación sea analizada como si definiera su carrera. Para Riquelme, el foco debe estar puesto en acompañar a los chicos y permitirles atravesar su proceso natural, sin la presión que suele aparecer en el fútbol argentino.
Con un plantel que mezcla experiencia y juventud, Boca apuesta a que sus promesas se consoliden paso a paso. Aranda, Flores y otros talentos de las inferiores tendrán la oportunidad de crecer con una condición clara que el presidente repitió durante toda la entrevista: banco, tiempo y nada de comparaciones exageradas.
