(BUENOS AIRES).- “Estaba durmiendo la siesta con mi hijo”, reveló Leandro Lozano. El lateral recordó así el llamado con el que Juan Román Riquelme lo convenció de sumarse a Boca. Según contó, el presidente del Xeneize lo contactó de manera directa en pleno descanso y la negociación se resolvió con una velocidad sorprendente.
El jugador relató que estaba recostado junto a su hijo cuando Riquelme tomó el teléfono sin delegar en intermediarios. La comunicación fue breve y natural: en pocos minutos, el futbolista ya había recibido la propuesta concreta para vestir la azul y oro.
“Fluyó todo”, sintetizó Lozano sobre el resto del proceso. El defensor aseguró que no hizo falta ninguna insistencia: el interés de Boca era genuino y él no dudó ni un segundo. El pase se selló en cuestión de días sin mayores trabas.
El lateral confesó que llegar al Xeneize era una meta que arrastraba desde la niñez. Definió ese momento como un sueño cumplido y remarcó que fue imborrable en su carrera.
La anécdota también expone una marca registrada de la gestión Riquelme: el contacto directo con los futbolistas. El presidente elude las negociaciones frías y suele levantar el teléfono para seducir personalmente a los refuerzos. En el caso de Lozano, una llamada en plena siesta bastó para inclinar la balanza.
Desde aquella conversación, Lozano forma parte del plantel de Boca y se entrena a la par de sus nuevos compañeros. La incorporación se concretó sin estridencias y el lateral ya se muestra adaptado al grupo.
Aquella siesta interrumpida por Riquelme marcó el inicio de una etapa que el propio jugador describió con un “fluyó todo” que ya es parte del cancionero íntimo del club.
