(BUENOS AIRES).- Juan Román Riquelme ya tiene los planes B y C definidos por si se cae la llegada de David Romero a Boca Juniors. El delantero de Tigre sigue siendo la prioridad para el plantel de Rodolfo Arruabarrena, pero las dificultades en la negociación obligan al Consejo de Fútbol a explorar alternativas.
Romero seduce por su potencia, presencia de área y capacidad goleadora tras un primer semestre de 2026 muy destacado. Sin embargo, Tigre pretende una cifra importante por su pase y el jugador, a la vez, cuenta con sondeos del exterior, factores que traban la operación. En el club saben que no será sencillo quedarse con el atacante del Matador debido a la alta cotización que tiene y al interés de clubes del exterior. Por eso Riquelme y el Consejo de Fútbol trabajan con diferentes alternativas para cumplir uno de los pedidos principales del entrenador.
La opción B que analiza Boca es Luciano Gondou, delantero argentino del CSKA de Moscú. Su físico y su perfil como referencia ofensiva encajan con lo que busca el cuerpo técnico: potencia, presencia dentro del área y capacidad goleadora. De todos modos, sacarlo del fútbol ruso tampoco sería sencillo y su salida presenta obstáculos similares a los de la negociación por Romero.
La dirigencia también manejó otras alternativas de jerarquía. El propio Arruabarrena acercó una lista de delanteros que considera importantes para afrontar un semestre con Copa Sudamericana y torneo local, sin que trascendieran todos los nombres. El cuerpo técnico puso el foco en un atacante de área después de la lesión de Adam Bareiro y ante la necesidad de sumar variantes ofensivas.
Riquelme y el Consejo de Fútbol apuntan a un atacante con personalidad para jugar en La Bombonera, experiencia y capacidad para responder en partidos exigentes. La idea es sumar competencia real en una posición que mostró falencias durante los últimos meses y que necesita un jugador que pueda adaptarse rápidamente y aportar soluciones desde el primer momento.
El mercado de pases ya entró en su etapa decisiva y la urgencia crece. La lesión de Adam Bareiro dejó más expuesta la necesidad de un nueve, y Arruabarrena espera una solución rápida para no perder rodaje con el nuevo refuerzo. La dirigencia entiende que no cualquier delantero puede llegar a Boca y busca un perfil específico con presente goleador.
Boca deberá acelerar gestiones en los próximos días. Mientras Romero sigue siendo el elegido, Riquelme no se queda quieto: Gondou y otras cartas fuertes esperan en la mesa por si el Matador no afloja. El Xeneize pretende cerrar al nuevo centrodelantero antes de que el mercado de pases ingrese en su tramo final y Arruabarrena pueda contar con la pieza que considera clave para la segunda mitad del año.
