(BUENOS AIRES).- El mercado de pases le asestó un golpe directo a la planificación de Juan Román Riquelme. “Romaña se va a México y Boca pierde una opción clave”, se resignan en el club luego de que el colombiano Jhohan Romaña definiera su futuro en el exterior. La dirigencia ya recalcula y puso la mira en dos alternativas concretas para reforzar la zaga.
La obsesión por Romaña no era nueva. El Consejo de Fútbol, con Riquelme a la cabeza, lo tenía como “uno de los nombres apuntados para reforzar la zaga” y había presentado una oferta formal de tres millones de dólares por la totalidad del pase del defensor de San Lorenzo, que tiene contrato hasta diciembre de 2026. La propuesta inicial fue aceptada, pero las negociaciones se estancaron y la capacidad económica de la Liga MX inclinó la balanza. “León se adelantó en la carrera por Romaña y terminó llevándose la ventaja en la puja”, explicaron cerca de la operación, que deja al Club León como destino definitivo del marcador central.
Con ese frente ya cerrado, Riquelme ordenó activar el plan B. “Los nombres que vuelven a aparecer con fuerza son los de Kevin Lomónaco y Alan Núñez, dos defensores que vienen siendo seguidos desde hace tiempo”, confiaron desde el club, que ahora los ubica en lo más alto de la lista de prioridades de cara al segundo semestre.
Lomónaco, que actualmente está en el radar de varios equipos, “es considerado un zaguero con proyección y buen juego aéreo”. Su perfil encaja con el biotipo de defensor físico que busca el cuerpo técnico para darle recambio y solidez a la última línea, una de las zonas más castigadas por las lesiones y la seguidilla de partidos.
Por el lado de Alan Núñez, la opción es más juvenil pero no menos firme. “Aparece como una opción más joven dentro del scouting del club” y lo analizan tanto para una incorporación inmediata como para un proyecto a largo plazo. No es la primera vez que su nombre figura en los informes del departamento de fútbol, pero la caída de Romaña aceleró los tiempos de evaluación.
La urgencia por incorporar un central la había marcado el propio entrenador Rodolfo Arruabarrena, cuyo cuerpo técnico “entiende que la defensa es uno de los sectores a reforzar, especialmente ante posibles salidas y la necesidad de mayor recambio”. La salida frustrada de Romaña reconfiguró las chances y encendió las alarmas para definir otro apellido lo antes posible.
La temprana intervención del mercado mexicano obligó a la dirigencia a moverse sin pausa y a reordenar la lista de prioridades. “Con Lomónaco y Núñez en carpeta, el club ya se mueve para no quedarse atrás en la búsqueda de refuerzos”, señalaron desde la dirigencia, que pretende cerrar un nombre en los próximos días para que Arruabarrena pueda contar con el plantel completo antes del arranque de la competencia.
