(BUENOS AIRES).- “Boca puede vivir sin Riquelme. Riquelme sin Boca, no”, afirmó Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, en una entrevista donde dejó en claro que su vida no tiene sentido lejos del club. La frase, que el máximo ídolo repite cada vez que habla de su vínculo con la institución, fue su respuesta de fondo cuando le preguntaron si disfruta el cargo que ocupa.
“Me gusta ser parte de Boca, amo eso. Soy feliz estando acá. Espero poder estar por mucho tiempo”, confesó el exfutbolista. Riquelme explicó que lo que realmente lo moviliza no es el poder de la presidencia sino la posibilidad de seguir perteneciendo al mundo xeneize, de tomar decisiones y de estar cerca de los hinchas.
Más allá del rol dirigencial, el presidente puso a Boca al mismo nivel que sus afectos más íntimos. “Hay cosas que me emocionan: mi mamá, mis hijos y este club”, reveló. La declaración refleja el lugar que ocupa la institución en su escala de prioridades, por encima de cualquier resultado o cargo formal.
Con la misma naturalidad, Riquelme reiteró esa dependencia emocional que siempre reconoció en público: “Boca puede vivir sin Riquelme. Riquelme sin Boca, no”. Para él, el club está por encima de cualquier persona, incluso de alguien tan identificado con su historia como él mismo.
La mesura como sello personal
Esa forma de vivir los logros también se traslada a su manera de reaccionar en los festejos. “Es mi manera de ser. Hasta cuando jugaba, si hacía un gol, no era de festejar mucho tampoco”, explicó. Una mesura que lo acompañó durante toda su carrera y que hoy mantiene desde el palco.
La personalidad de Riquelme nunca se modificó con el cambio de rol. Dentro de la cancha fue protagonista de los capítulos más importantes de Boca y fuera de ella maneja los hilos de la gestión con la misma tranquilidad que mostraba al patear un tiro libre.
El vínculo con el hincha es otro de los motores que Riquelme destacó en la entrevista. Para el presidente, la posibilidad de acompañar al equipo desde otro lugar y de estar cerca de la gente representa una continuidad natural de la historia que arrancó cuando llegó como jugador a la institución. No le interesa el cargo en sí mismo, sino lo que ese lugar le permite: seguir siendo parte activa del club que marcó toda su vida.
Lejos de las urgencias del día a día dirigencial, Riquelme se mostró enfocado en construir un proyecto a largo plazo. “Espero poder estar por mucho tiempo”, señaló, en línea con la idea de dejar una huella desde la conducción que complemente su legado como futbolista. En su relato, el presente en Boca aparece como una nueva etapa de una misma historia, no como un capítulo separado de su carrera dentro de la cancha.
Hoy, desde la conducción, Riquelme sigue escribiendo su historia en el club. Su mensaje dejó en claro que el amor por Boca no depende de un cargo ni de un resultado: es parte de su vida tanto como su familia.
