(BUENOS AIRES).- Tras la dura caída por 3-0 ante Deportivo Riestra en el arranque del Torneo Clausura 2026, Juan Román Riquelme y su círculo de trabajo ya mueven fichas para seguir sumando refuerzos. La derrota en la primera fecha dejó expuesta la necesidad de jerarquía en el mediocampo y el presidente de Boca sueña con un nombre de peso para apuntalar esa zona del campo.
Juan Román Riquelme y el entrenador Rodolfo Arruabarrena continúan trabajando en la búsqueda de nuevas incorporaciones, aun después de haber cerrado los primeros fichajes de este mercado. La idea del Consejo de Fútbol es sumar variantes en distintas posiciones, pero el foco principal está en un volante mixto que ya conoce el club y la exigencia de La Bombonera.
El perfil que seduce a Juan Román Riquelme es el de un futbolista de recorrido, intensidad y experiencia internacional. No es un capricho del mercado: Arruabarrena considera que el apuntado viene sosteniendo un buen nivel en el último tiempo y lo tiene bien observado tras enfrentarlo en la liga de Arabia Saudita, donde el técnico dirigió antes de regresar a la Argentina.
Ese mediocampista que Riquelme quiere ir a buscar es Nahitan Nández. El uruguayo, de pasado xeneize, vería con buenos ojos un regreso al club, aunque hasta ahora la dirigencia no realizó gestiones formales para concretar su incorporación. Su nombre ya había tomado fuerza en junio y ahora vuelve a instalarse en la mesa chica de Brandsen 805.
Nández milita en Al-Qadsiah y cuenta con contrato vigente, un dato que obliga a Boca a negociar directamente con la institución saudí si pretende avanzar en las próximas semanas. Mientras tanto, Riquelme evalúa los pasos a seguir junto a sus colaboradores, con la certeza de que sumar a un jugador de esas características es una prioridad para el segundo semestre.
El contrato y la cláusula que separan a Nández de Boca
El combinado de Arabia Saudita blindó al charrúa con un vínculo que se extiende hasta el 30 de junio de 2027. Para cortar ese lazo, cualquier club interesado debe abonar la cláusula de salida, fijada en 5 millones de dólares. Ese monto es, por ahora, el principal obstáculo para que el sueño de Riquelme empiece a tomar forma concreta en este mercado de pases.
