(BUENOS AIRES).- “Todos en la vida merecen una oportunidad”, dijo Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, al explicar el regreso de Sebastián Villa al club. El dirigente le dio un gesto de respaldo al delantero colombiano en su vuelta al plantel, en medio de un debate que dividió a los hinchas.
La intención del presidente fue transmitirle tranquilidad y confianza a Villa para que pueda concentrarse en lo deportivo, después de un regreso que generó una fuerte discusión puertas afuera del club. El gesto buscó que el atacante se sintiera contenido en un nuevo comienzo que arrancó rodeado de opiniones cruzadas.
Riquelme ya había defendido la decisión con la misma convicción. “Todos en la vida merecen una oportunidad”, sostuvo el máximo dirigente xeneize al fundamentar la vuelta del colombiano. Además, remarcó que el cuerpo técnico necesitaba un delantero con velocidad, uno contra uno y capacidad de desequilibrio.
El vínculo entre ambos siempre fue cercano. Desde los primeros años del colombiano en el Xeneize, Román destacó sus condiciones futbolísticas y en varias oportunidades valoró su capacidad para desequilibrar en ataque. Ahora, con el regreso confirmado, el objetivo del club es que el jugador pueda reencontrarse con su mejor versión dentro de la cancha.
Durante su primera etapa en Boca, Villa fue uno de los futbolistas más determinantes del equipo en varios torneos. La dirigencia apuesta a que recupere ese nivel y vuelva a ser una pieza ofensiva de peso para el segundo semestre. Su velocidad y su uno contra uno son las armas que el cuerpo técnico pretende explotar en un equipo que busca protagonismo en todas las competencias.
El entrenador Arruabarrena había solicitado expresamente incorporar un jugador con desequilibrio. La velocidad y el vértigo que Villa puede aportar en los metros finales fueron los argumentos que inclinaron la balanza a favor de su reincorporación. Boca necesitaba sumar variantes ofensivas y el colombiano encajaba en el perfil buscado.
La vuelta no fue sencilla. Durante los últimos meses, el club tuvo que afrontar críticas por la decisión de volver a contar con el atacante, pero la postura de la dirigencia fue netamente futbolística. Riquelme salió a respaldar públicamente la medida y confía en que el jugador deje atrás los capítulos anteriores para concentrarse en ayudar al equipo.
Villa también recibió el apoyo de algunos compañeros y del cuerpo técnico. Sabe, sin embargo, que la exigencia en Boca es máxima: cada partido se evalúa al detalle y los futbolistas necesitan responder rápido ante una hinchada que siempre espera títulos y grandes actuaciones.
Ahora, la última palabra la tendrá el propio delantero dentro de la cancha. El gesto de Riquelme fue una muestra de apoyo, pero será el colombiano quien deberá transformar esa confianza en rendimiento y goles para conquistar otra vez a la hinchada de Boca.
