(BUENOS AIRES).- «Me dijeron que Thiago Almada va a jugar en River», aseguró el periodista Javier Gil Navarro en ESPN, en una definición que reavivó la ilusión de River por repatriar al mediocampista campeón del mundo. Gil Navarro no habló de un acuerdo firmado, sino de lo que le transmitieron, pero la sola mención de un desenlace favorable cambió la temperatura de una negociación que venía moviéndose en silencio.
La frase se apoya sobre un terreno que ya estaba preparado. En los últimos días, River presentó una oferta de 20 millones de dólares por el pase de Almada, acompañada de un contrato cercano a lo que el jugador percibe hoy en Europa. La propuesta no alcanzó para cerrar la operación, pero tampoco la dio por terminada: la dirigencia mantiene viva la chance y trabaja sobre los detalles que la traban.
El principal escollo sigue siendo la equiparación salarial. Igualar un contrato europeo desde el fútbol argentino es el punto que suele trabar este tipo de operaciones, y por eso la oferta incluyó un sueldo a la altura de lo que el futbolista cobra en la actualidad. De concretarse, los 20 millones de dólares ubicarían al pase entre las inversiones más altas en la historia del club, en un mercado donde los grandes del fútbol argentino rara vez pasan los ocho o diez millones. La sola presentación de esa cifra marca hasta dónde está dispuesta a llegar la dirigencia.
Por qué River empuja ahora
El interés por Thiago Almada llega en un momento incómodo para el equipo de Eduardo Coudet. River viene de perder con Gimnasia en La Plata, todavía no sumó puntos en el Torneo Clausura 2026 y el entrenador rearma el once fecha a fecha por una seguidilla de lesiones. Un mediocampista con capacidad de desequilibrio en el último cuarto de cancha es la prioridad declarada del ciclo.
Almada, formado en Vélez Sarsfield, dio el salto al exterior siendo muy joven y desde entonces acumuló experiencia en Estados Unidos, Brasil y Europa, además de sumar presencia en la Selección Argentina. Ese recorrido internacional encaja con el perfil de refuerzo que la dirigencia busca para los puestos de creación.
Hasta esta semana, la operación se daba por rechazada en la opinión pública. La revelación de Gil Navarro modificó el escenario: sin hablar de un acuerdo cerrado, por primera vez se instaló la idea de un destino. Por ahora no hubo confirmación oficial de ninguna de las partes, algo habitual mientras una negociación está en curso. Ni el club ni el entorno del futbolista se pronunciaron sobre el estado real de las conversaciones.
Lo que cambió es el tono. Hasta esta semana se hablaba de una oferta rechazada; ahora, desde ESPN, se habla de un destino. Falta la confirmación, pero el escenario ya no es el mismo.
