BOCA JUNIORS

 

El periodista no tuvo piedad con el Xeneize tras la caída en el Bajo Flores.

 
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(BUENOS AIRES).- “El arquero se comió los 3 goles”, lanzó Rodolfo Cingolani tras la goleada de Deportivo Riestra por 3 a 0 sobre Boca, en el inicio del campeonato. El periodista calificó la derrota como un “papelón” y no dejó títere con cabeza en su análisis del equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena.

Cingolani fue durísimo con el rendimiento colectivo del Xeneize y aseguró que ningún futbolista se salvó del desastre en el Bajo Flores. “Nadie superó los 4 puntos”, sentenció el analista, quien remarcó que Boca tuvo una noche completamente negativa y sin respuestas desde el arranque mismo del partido. La comparación con la derrota de River en la misma jornada reforzó la magnitud del golpe.

La crítica más filosa cayó sobre el arquero Álvaro Montero, a quien Cingolani responsabilizó directamente por la caída. El colombiano, que había llegado para aportar seguridad y experiencia, quedó expuesto en cada una de las tres conquistas del conjunto local durante el primer tiempo y su actuación generó cuestionamientos inmediatos entre los hinchas. Para el periodista, el puesto de arquero tiene una exigencia especial en un club como Boca y Montero no estuvo a la altura.

Riestra aprovechó con una eficacia demoledora cada aproximación al área rival. Llegó tres veces con claridad en la etapa inicial y convirtió los tres goles, un dato que expuso los serios problemas defensivos de un Boca que se desmoronó apenas el local aceleró. Esa contundencia fue clave para explicar la diferencia en el marcador y dejó al Xeneize contra las cuerdas sin capacidad de reacción.

El análisis del periodista también puso el foco en las decisiones del entrenador. Cingolani cuestionó el planteo de Arruabarrena y fue contundente al advertir sobre el uso de una formación alternativa: “Con suplentes no le ganás a nadie”. Según su mirada, en el fútbol argentino actual no alcanza con presentar un equipo alternativo porque los rivales aprovechan cualquier ventaja, y destacó el mérito de Riestra por haber hecho un gran partido y capitalizar cada error del Xeneize.

El propio Rodolfo Arruabarrena admitió el impacto del resultado al reconocer que fue un “baño de realidad” y asumió parte de la responsabilidad por la preparación del encuentro. La imagen que dejó Boca obliga al técnico a un trabajo urgente para levantar anímicamente al plantel, recuperar la confianza y cambiar la cara antes del próximo compromiso.

Lo que viene

La gira no da tregua y el Xeneize ya tiene la mira puesta en el partido delante de O’Higgins en Chile. La urgencia pasa por ajustar la defensa, recuperar la intensidad en el mediocampo y encontrar peso ofensivo para demostrar que la caída ante Riestra fue un accidente y no la señal de un problema más profundo. Las dudas quedaron abiertas y el Vasco deberá encontrar respuestas rápidamente para un Boca que recibió un golpe duro apenas arrancó el campeonato.