(BUENOS AIRES).- Rodrigo Battaglia eligió “el camino del sacrificio” durante el receso del Mundial. Mientras sus compañeros de Boca descansaban, el mediocampista decidió no tomarse vacaciones y continuar con la recuperación de la tendinopatía insercional del tendón de Aquiles que lo operó a principios de 2025 y lo mantiene fuera de las canchas. El esfuerzo empieza a dar resultados: su regreso podría concretarse entre septiembre y octubre, siempre dependiendo de su evolución.
La lesión lo marginó temprano en el año, pero Battaglia decidió apurar los plazos sin cortar la rehabilitación en el único parate del calendario. La tendinopatía insercional del tendón de Aquiles es una dolencia que exige cuidados prolongados y tiempos de recuperación que no admiten atajos. Él optó por no parar, una decisión que en el cuerpo técnico miran con atención y que ya le da “un panorama más claro de su regreso”.
Rodrigo Battaglia llegó al club “en silencio” y la paciencia con la que encaró estos meses de trabajo solitario refleja el perfil bajo que mantuvo desde su arribo. Mientras el plantel aprovechaba el receso, él sumaba sesiones de kinesiología y trabajos de campo diferenciados en el predio de Ezeiza para ganarle tiempo a la recuperación. Los plazos originales eran más extensos, pero la evolución favorable le permite al mediocampista ilusionarse con estar a disposición antes de fin de año.
Esa dedicación no pasó desapercibida para Rodolfo Arruabarrena. El entrenador de Boca tiene “una muy buena consideración del volante” y ya le reservó un lugar en el once. Lo ve como “el reemplazante natural de Ander Herrera en la posición de ladero de Leandro Paredes”, un rol que Battaglia conoce bien por su capacidad de quite y su despliegue para cubrir los costados del mediocampo.
El plan de Arruabarrena
Pero el lugar que el Vasco le asigna a Battaglia va más allá de acompañar al capitán. Arruabarrena también “lo estima como una opción válida para cubrir al propio capitán cuando no pueda estar disponible”, ya sea por descanso, por acumulación de amonestaciones o por alguna eventualidad física. Así, el mediocampista se perfila como una pieza comodín en la mitad de la cancha, capaz de alternar entre la contención y la salida limpia que pretende el DT.
El cuerpo técnico valora que Rodrigo Battaglia es un jugador de recorrido probado, con experiencia en el fútbol europeo y en la selección argentina, y que no necesita adaptación al ritmo del plantel. La pretemporada que hizo en soledad durante el Mundial le permitió sostener la forma física y acortar la transición entre el alta médica y la vuelta a la competencia oficial. Si la evolución responde sin contratiempos, el Vasco sumará un volante de recuperación que se ganó la confianza con sacrificio y que “podría tener un papel importante en el segundo semestre azul y oro”.
La recta final de la rehabilitación prevé que Battaglia se incorpore de manera progresiva a los entrenamientos con el grupo en las próximas semanas. De confirmarse los plazos, su regreso a las canchas coincidiría con el tramo decisivo de la temporada, cuando Boca necesite rotar nombres en un mediocampo exigido por la triple competencia.
