(BUENOS AIRES).- “Muchos quieren copiar el proceso de Argentina… fue un mal ejemplo”, afirmó Rudi Völler, exdelantero campeón del mundo y actual dirigente de la Federación Alemana de Fútbol, al cuestionar que el equipo de Lionel Scaloni sea tomado como modelo de cara al Mundial 2026.
La declaración fue parte de una exposición que el histórico goleador, campeón con Alemania en Italia 1990, brindó ante un grupo de entrenadores en su país. Völler consideró que la valoración del ciclo argentino fue excesiva y que la Albiceleste no debería ser una referencia para otros seleccionados. Remarcó que Alemania debe buscar un estilo con mayor protagonismo ofensivo y una identidad alejada de la que, a su juicio, exhibe el equipo de Scaloni.
Para el exdelantero, el camino que construyó el cuerpo técnico argentino no representa la fórmula ideal para armar un equipo competitivo. La frase que eligió para sintetizar su postura desató un intenso debate en el ambiente del fútbol y puso sobre la mesa los modelos que deben imitar las selecciones.
Las repercusiones dejaron opiniones encontradas. Un sector compartió la mirada del alemán y señaló que el fútbol moderno debe evolucionar hacia propuestas más ofensivas. Otro, en cambio, recordó que la Selección Argentina consiguió resultados históricos apoyada en una identidad propia, marcada por la fortaleza mental y la capacidad de adaptación a distintos escenarios.
Bajo el mando de Lionel Scaloni, la Albiceleste conquistó la Copa América 2021 y la Copa del Mundo de Qatar 2022. Esa racha de títulos consolidó al equipo como una de las grandes potencias y lo instaló como el rival a vencer en la próxima cita global, el Mundial 2026. A pesar de las críticas, el plantel mantiene un equilibrio entre talento individual y estructura colectiva que le permitió competir contra cualquier estilo.
La irrupción de Völler en el debate internacional volvió a poner a la Argentina en el centro de la discusión sobre modelos de juego. Mientras algunos especialistas sostienen que el seleccionado no debería ser imitado, los hinchas y buena parte del ambiente defienden un ciclo que ya es uno de los más exitosos de la historia del fútbol argentino.
El dirigente alemán profundizó su postura al asegurar que no le gustaría tener un equipo que juegue como la Selección Argentina. Sus palabras reavivaron la histórica rivalidad entre ambos países, que protagonizaron finales inolvidables en los mundiales de 1986, 1990 y 2014. Völler fue parte de aquella definición en Roma, donde Alemania se tomó revancha por lo ocurrido cuatro años antes en México.
El ciclo de Scaloni transformó a la Argentina en una máquina de competir. Además de los títulos continentales y mundiales, el equipo acumuló elogios por su solidez defensiva, la conexión con los hinchas y la capacidad de sobreponerse a contextos adversos. Esa combinación de factores lo convirtió en un caso de estudio para entrenadores de todo el mundo, algo que Völler rechaza de plano.
Más allá de la polémica, el equipo de Scaloni ya enfoca las eliminatorias rumbo al Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá, donde intentará revalidar su condición de campeón. La discusión sobre los estilos seguirá abierta, pero los números y los títulos respaldan un proceso que, le guste o no a Völler, ya marcó una época en el fútbol mundial.
