(BUENOS AIRES).- “Lo que hicieron los jugadores al visibilizar el tema a nivel mundial es un acto heroico”, dijo Santiago Korovsky al compartir en Instagram la insólita anécdota que vivió en Kenia. El actor y director de División Palermo fue detenido por militares cerca de la frontera con Somalia, y la conversación derivó de inmediato en las Islas Malvinas.
Korovsky llevaba seis semanas en el este de África rodando escenas de un largometraje y compartía con frecuencia imágenes de safaris en el Amboseli National Park. El viernes 17 de julio publicó una foto de su mano sosteniendo el reverso del pasaporte argentino, donde se ve el mapa del país y, en un recuadro, el archipiélago. “Me pararon unos militares en Kenia cerca de la frontera con Somalía para pedirme el pasaporte”, arrancó el relato.
“Cuando vieron que era argentino me preguntaron qué pasaba con las ‘Falklands’”, continuó Korovsky. La escena se resolvió con un gesto simple: el actor usó el mapa de la parte trasera del documento para señalar la ubicación exacta de las islas. “Les mostré el mapita de atrás de mi pasaporte para explicarles dónde estaban”, contó.
El episodio ocurrió apenas horas después de la semifinal del Mundial 2026 en la que la Selección Argentina venció a Inglaterra y los jugadores alzaron una sábana con la frase “Las Malvinas son argentinas”. Esa imagen recorrió el mundo y, según Korovsky, fue justamente la que había llevado a los soldados a preguntarle por el tema.
Al pie de su posteo, el actor —pareja de Celeste Cid— sumó la frase “Las Malvinas son argentinas” y reivindicó el impacto que tuvo el gesto del plantel de Lionel Scaloni. La publicación acumuló cientos de miles de interacciones y reavivó la conversación sobre la soberanía del archipiélago en un contexto global inesperado.
La resolución del encuentro en el control fronterizo no pasó de una charla curiosa: los militares vieron el mapa que Korovsky llevaba en el pasaporte y el diálogo terminó sin mayores contratiempos. El propio actor evitó dramatizar la secuencia y se limitó a destacar que el fútbol había puesto la cuestión Malvinas sobre la mesa incluso en un retén del este africano.
El impacto de la bandera improvisada por los jugadores argentinos siguió generando repercusiones internacionales. Días después del partido, el diario británico The Guardian publicó una columna en la que el periodista Simon Jenkins instó al Reino Unido a reanudar el diálogo por la soberanía de las islas. Jenkins sostuvo que las Malvinas “no pueden ser británicas para siempre” y recordó que el mantenimiento de la defensa del archipiélago le cuesta al erario británico más de 60 millones de libras esterlinas anuales. El columnista citó como antecedente el reciente acuerdo entre el Reino Unido y España por Gibraltar y se preguntó si la semifinal mundialista podía ser el punto de partida para una negociación similar.
Dueño de una de las comedias más vistas de Netflix y con una estadía en Kenia que ya daba material para varias crónicas, Santiago Korovsky se convirtió en uno de los tantos argentinos que, con un pasaporte y una anécdota, vuelve a poner el debate de las islas en boca de cualquiera.

