(BUENOS AIRES).- “Tal vez hay gente que no quiere que ganemos”, dijo Lionel Scaloni en pleno Mundial 2026, mientras la Selección Argentina enfrenta acusaciones de favoritismo arbitral. La frase del entrenador apareció en un momento de alta exposición para la Albiceleste, último campeón del mundo, y puso sobre la mesa la tensión que rodea al equipo en la competencia.
El DT salió al cruce de las críticas que señalan que Argentina recibe beneficios durante el Mundial 2026. La polémica se reavivó después de la remontada ante Egipto en octavos de final, un partido en el que el equipo sufrió durante gran parte del desarrollo, pero logró reaccionar en los minutos decisivos y avanzar de ronda con carácter competitivo. Del otro lado, algunos rivales cuestionaron determinadas decisiones arbitrales y pusieron el foco sobre la influencia que puede tener la Selección.
Scaloni defendió el trabajo del plantel y explicó que muchas de esas críticas aparecen porque hay sectores que simplemente no quieren ver a la Selección triunfar. “Tal vez hay gente que no quiere que ganemos”, repitió el técnico, en una declaración que resume su postura frente a los cuestionamientos externos. El entrenador entiende que la condición de campeón y la presencia de Lionel Messi como figura central amplifican cualquier situación polémica, pero remarcó que el equipo llegó a esa instancia del Mundial 2026 por méritos propios.
La Copa América, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022 transformaron a la Albiceleste en una de las selecciones más respetadas del planeta. Según la mirada del cuerpo técnico, ese mismo prestigio genera que muchos estén pendientes de cada detalle y que las críticas sean parte inevitable del camino. Scaloni considera que Argentina no debe entrar en discusiones ajenas y que la mejor respuesta siempre aparece dentro de la cancha.
Después del cruce con Egipto, varios futbolistas del plantel hicieron autocrítica. Reconocieron que el equipo todavía tiene aspectos para corregir, sobre todo algunos errores defensivos que le dieron vida al rival en varios pasajes del encuentro. Esa autocrítica, lejos de ser una debilidad, es una marca del ciclo que encabeza el entrenador.
Con la mira puesta en el próximo desafío del Mundial 2026, Scaloni mantiene el foco en pulir esas falencias y en sostener la fortaleza mental que el grupo ya mostró en los momentos más calientes. El DT sabe que, al estar en la cima, las críticas no van a desaparecer, pero confía en un plantel acostumbrado a jugar bajo máxima presión.
La respuesta del entrenador dejó una idea clara: Argentina no pretende convencer a quienes dudan, sino seguir demostrando dentro de la cancha. La Albiceleste sigue su camino en el Mundial 2026 con la misma determinación que la llevó a lo más alto, consciente de que la exigencia extrema es parte del lugar que ocupa en el fútbol mundial.
