(BUENOS AIRES).- “No puedo creer lo que me estás preguntando”, reaccionó con visible molestia Lionel Scaloni ante la consulta sobre una posible ruptura interna en el plantel de la Selección Argentina previo a la final del Mundial 2026. El DT, que este martes se retiró del predio de Ezeiza, cortó de raíz las versiones que circularon en los últimos días y sostuvo que no tenía conocimiento de ningún tipo de conflicto antes de la caída por 1 a 0 frente a España.
En la primera charla informal con un grupo reducido de periodistas tras la derrota, Lionel Scaloni dejó en claro su asombro por la ola de teorías conspirativas que rodeó la definición en Estados Unidos. “No veo redes, no sé lo que me estás preguntando”, se limitó a contestar cuando le mencionaron las imágenes de Lionel Messi arengando a sus compañeros a la salida del vestuario. Su fastidio creció cuando la pregunta apuntó a la supuesta división del grupo: “No puedo creer lo que me estás preguntando”, enfatizó.
El malestar del cuerpo técnico y del plantel también sobrevoló la polémica por la bandera que reivindicó la causa de Malvinas durante los festejos por el pase a la final ante Inglaterra. Lionel Scaloni prefirió tomar distancia y apuntar a la unidad del grupo. “No tengo conocimiento de que haya habido algún problema. No sé en un futuro. No nos dijeron nada. Me preguntás cosas que no sé”, explicó, según las citas relevadas por la prensa presente en el predio de AFA.
Por fuera de la mirada oficial, fue Carlos Mac Allister, papá del volante campeón del mundo, quien aportó claridad con el relato de su hijo. En diálogo con los medios, detalló que él mismo sintió dudas y por eso llamó a Alexis para preguntarle qué había sucedido puertas adentro. “Me dijo que hablaron de salir a jugar en el sentido futbolero, de jugar, tocar, triangular y no tirarla para arriba. Se estaban refiriendo a eso”, reveló sobre la arenga del capitán.
Carlos Mac Allister intentó despejar cualquier suspicacia y remarcó que la derrota no tuvo otro condimento que la superioridad del rival: “Todo el mundo tiene claro que jugamos contra España y fue mejor”. Su relato desmiente de plano los rumores de un vestuario quebrado y recupera una mirada más terrenal sobre la final perdida.
Con la selección ya de regreso en el país, Lionel Scaloni se calzó el overol de bombero para apagar el ruido externo. Hizo hincapié en la conexión “al cien por ciento” entre los hinchas y el equipo, una fortaleza que consideró difícil de quebrantar aun sin haber conseguido la segunda estrella. Pese a la polvareda mediática, el DT buscó poner paños fríos y poner como prioridad el análisis futbolístico antes que el barullo de las redes.
Pasado el mediodía, el entrenador dejó el predio de Ezeiza para viajar a Pujato y visitar a sus padres, sin definiciones sobre su continuidad al frente del seleccionado. Según dejaron trascender desde su entorno, la decisión sobre su futuro no se apura y recién se tomará cuando baje la marea emocional del Mundial y pueda evaluar las condiciones para seguir armando un proyecto a largo plazo.
