(BUENOS AIRES).- “Leo no se va”, corearon los vecinos de Pujato cuando Lionel Scaloni volvió a su ciudad natal después de la final del Mundial 2026. El entrenador de la Selección argentina llegó visiblemente conmovido y no pudo contener las lágrimas ante una multitud que se acercó a brindarle apoyo tras la derrota contra España en el partido decisivo.
Scaloni agradeció el acompañamiento y admitió que todavía le costaba procesar la caída. Les contó a los presentes que perder una final duele porque la meta es darle una alegría a la gente, pero remarcó el compromiso y el esfuerzo del plantel que dirigió durante todo el torneo. “Seguiremos dando batalla”, dijo Scaloni, y la definición encendió la ilusión de que su ciclo pueda estirarse más allá del vencimiento contractual.
La continuidad del técnico es uno de los grandes interrogantes del fútbol argentino. Su contrato con la Asociación del Fútbol Argentino termina en diciembre y hasta ahora no comunicó qué va a hacer después de esa fecha. La puerta para un descanso quedó abierta tiempo atrás, cuando él mismo planteó la posibilidad de correrse tras varios años de máxima exigencia.
Un ciclo que ya es historia
El respaldo que recibió en Pujato se apoya en un recorrido que ya es histórico. Scaloni asumió como una apuesta discutida y construyó un equipo que ganó la Copa América 2021, la Finalissima y la Copa del Mundo 2022, además de llevar a la Argentina a otra final en el Mundial 2026. Ese camino lo transformó en uno de los entrenadores más relevantes de la historia del seleccionado.
Los títulos cortaron una larga espera de la Selección argentina y devolvieron la conexión con los hinchas. Cada conquista fue afirmando un proceso que arrancó con dudas y terminó con el reconocimiento unánime de un país que volvió a sentirse protagonista en cada cita mundialista. La derrota en la final del Mundial 2026 no alcanzó a empañar ese legado: en Pujato, los vecinos no le pidieron explicaciones sino que le agradecieron por haber construido una etapa inolvidable.
Ahora le toca sopesar el desgaste, las ganas y el proyecto que le ofrezca la dirigencia. La decisión es personal y el propio Scaloni evitó dar certezas durante la concentración mundialista y en los días posteriores a la final. El vencimiento de su contrato con la AFA en diciembre marca un plazo concreto, pero el mensaje de la gente y la frase que soltó en su pueblo dejaron abierta una posibilidad que hasta hace poco parecía lejana.
El cierre en Pujato dejó una postal que explica el lugar que ocupa en la historia reciente del seleccionado. Más allá del dolor por no haber alzado otra copa en el Mundial 2026, los vecinos le devolvieron un mensaje nítido: para ellos el legado de Scaloni excede cualquier resultado y ya transformó para siempre una era de la Albiceleste.
