ESPECTÁCULO

Oscar Isaac y Carey Mulligan en el centro de un chantaje que redefine la clase: la serie de Netflix con dos temporadas que tenés que ver

 

Sorpresiva confesión

 
Netflix
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(BUENOS AIRES).- «Se basa libremente en una fuerte discusión que escuché desde la casa de un vecino», reveló Lee Sung Jin, creador de la serie. Netflix estrenó el 16 de abril de 2026 la segunda temporada de Bronca (Beef), una historia completamente nueva, con personajes y conflictos que no te podés perder si te gustan las ficciones intensas y retorcidas.

La trama se muda a un exclusivo club de campo de Montecito, California, donde Ashley Miller (Cailee Spaeny) y Austin Davis (Charles Melton), una pareja joven y endeudada, trabajan en los puestos más bajos. Una noche, Ashley filma a escondidas una pelea violenta entre el gerente general, Josh Martín (Oscar Isaac), y su esposa Lindsay Crane?Martín (Carey Mulligan). Con ese video, deciden chantajear a Josh: si no asciende a Ashley, harán públicas las imágenes. Lo que arranca como un apriete laboral se convierte en una cadena de extorsiones, secretos y traiciones que envuelve incluso a la nueva dueña, la presidenta Park (Youn Yuh?jung), y a su marido, el Dr. Kim (Song Kang?ho).

La segunda entrega, disponible en Netflix, funciona como una antología independiente de la primera temporada —aquella que protagonizaron Steven Yeun y Ali Wong— y renueva por completo el elenco. Lee Sung Jin, que vuelve a escribir y dirigir, contó que el detonante creativo fue un episodio real: «Se basa libremente en una fuerte discusión que escuché desde la casa de un vecino». Además, la urgencia médica que atraviesa Ashley por no tener cobertura de salud está calcada de su propia vida. «Una vez estuve más de 10 horas en urgencias con mi esposa», recordó. «Simplemente anoté en mi aplicación todo lo que sucedía, las frases que oía, y lo escribí casi sin cambios en un solo día».

La serie aborda la desigualdad de clase como un veneno que contamina cada vínculo. Lee observó durante una estadía en Montecito que los socios del club pertenecían a la generación silenciosa o eran boomers, mientras los empleados eran de la generación Z o millennials: «Por mucho que se esforzaran, esos empleados jamás iban a convertirse en socios». Desde esa observación, construyó una historia donde la ambición, la falta de seguro médico y las apariencias empujan a todos a sacar ventaja del otro. «El tema de la clase afecta a toda interacción. No ha mejorado, va a peor», afirmó.

El creador también señaló que la temporada profundiza en la brecha intergeneracional y en las distintas reacciones que una misma pelea podía provocar según la edad de quien la escuchara. Mientras personas jóvenes como Ashley y Austin reaccionaban de un modo, contemporáneos y mayores de Lee le restaban importancia con frases como “Es una pelea. ¿Quién no ha pasado por ahí?”. Esa disparidad de percepciones nutre los ocho episodios que ya están en Netflix.

Luego de un salto temporal de ocho años, el final muestra a Ashley y Austin convertidos en los directores del mismo club, reproduciendo plano a plano la rutina de Josh y Lindsay al inicio de la temporada. El cierre se apoya en el concepto budista del samsara, el ciclo continuo de vida, muerte y sufrimiento. Charles Melton lo explicó así: «Samsara significa que es simplemente el ciclo de la vida y las estaciones, ¿verdad? A veces las cosas van de maravilla. A veces hay una época en la que las cosas no van tan bien». La imagen final, un círculo dividido con escenas de los protagonistas, refuerza la idea de que nadie escapa del patrón, aunque cambien los nombres.

Con un elenco que mezcla juventud y peso dramático, la segunda temporada de Bronca se consolida como una de las ficciones más incómodas y adictivas del año, capaz de incomodar tanto como de reflejar las tensiones sociales que nos rodean. Los ocho episodios ya están disponibles en Netflix.