(BUENOS AIRES).- "Y siempre serán argentinas", dijo Leandro Paredes instantes después de que la Selección Argentina desplegara sobre el césped una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas" tras el triunfo 2-1 sobre Inglaterra que la metió en la final del Mundial 2026. La frase del volante, igual que el gesto que la provocó, reactivó el reglamento disciplinario de la FIFA: el organismo prohíbe las manifestaciones políticas en sus competencias y la AFA se expone ahora a una sanción económica.
La escena ocurrió en el Mercedes-Benz Stadium mientras la Selección Argentina festejaba con la hinchada albiceleste. Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez tomaron un trapo blanco con la inscripción en letras negras y lo exhibieron ante el público. La FIFA veta de manera explícita los mensajes políticos, ideológicos o religiosos durante los partidos, y su Código Disciplinario prevé castigos que van desde una advertencia hasta multas para la federación o los futbolistas involucrados. Una suspensión deportiva, en cambio, es poco probable: ese tipo de sanciones queda reservado para hechos de extrema gravedad o reincidencia.
El antecedente directo es el caso de Suiza en el Mundial de Rusia 2018. Aquella vez, Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri festejaron sus goles ante Serbia con el gesto del águila bicéfala albanesa, una manifestación que la FIFA consideró política. La Comisión Disciplinaria los multó con 10.000 francos suizos a cada uno y sumó otros 5.000 para el capitán Stephan Lichtsteiner, que repitió la seña. No hubo suspensiones. Las sanciones económicas marcaron la vara para este tipo de infracciones.
En el propio Mundial 2026 ya ocurrió un episodio similar sin respuesta disciplinaria: el director técnico de Egipto, Hossam Hassan, entró al campo con una bandera de Palestina tras la clasificación a octavos de final y dedicó la victoria a los pueblos egipcio y palestino. Hasta el momento, la FIFA no comunicó ninguna sanción ni abrió expediente público al respecto.
El operativo de seguridad en Atlanta había catalogado el duelo como de máximo riesgo. Las autoridades estadounidenses y la FIFA acordaron prohibir el ingreso al estadio de cualquier elemento con referencias a las Islas Malvinas o a la guerra de 1982. Se advirtió que banderas, camisetas o carteles alusivos serían retenidos en los accesos. Sin embargo, el reclamo de soberanía terminó colándose sobre el campo de juego en manos de los propios protagonistas.
El significado de la victoria lo resumió Lautaro Martínez: "Tratamos de dejar atrás lo que pasó hace muchísimos años, pero para nosotros no era un partido más". Paredes, a su turno, fue contundente: "Y siempre serán argentinas". Las palabras encontraron eco en Omar De Felippe, entrenador y veterano de la guerra de Malvinas, que escribió en redes sociales: "Hay partidos que trascienden el fútbol. Como veterano de Malvinas, hoy solo quiero agradecerles a estos chicos por la enorme alegría y la inmensa caricia al alma que nos regalaron. El deporte nunca cambia la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas".
Por ahora, la FIFA no informó si abrirá una investigación formal. De iniciar un expediente, la Selección Argentina y la AFA —junto con los futbolistas señalados— podrían recibir multas en la línea de las aplicadas a Suiza en 2018. Mientras, el equipo se concentra en la final del Mundial 2026, con rival y fecha a confirmar.
