(BUENOS AIRES).- «Es el jodón, el rompehuevos, el gritón. Insoportable”. Así definieron Mario “Marito” Di Stéfano y Marcelo “Daddy” D’Andrea, históricos utilero y masajista de la Selección Argentina, a Rodrigo De Paul en una entrevista que destapó la intimidad del plantel. Las definiciones surgieron en un ping-pong con TNT Sports, en medio de la conmoción que causó el anuncio del retiro de Nicolás Otamendi del combinado nacional.
Con más de dos décadas de trabajo puertas adentro, ambos conocen cada rincón del vestuario de la Selección Argentina y no dudaron en repartir elogios y cargadas. A la hora de hablar del orden, señalaron sin vueltas a Lautaro Martínez: “Los demás pibes son todos ordenaditos, pero él es el extremo”, explicaron. Cuando la pregunta apuntó a los desordenados, redoblaron la apuesta con picardía: “Tenés un montón. Si nombramos, vamos en cana, pero son unos cuantos”, deslizaron, aunque sin revelar identidades.
Sobre Otamendi, quien acaba de ponerle fin a su ciclo en la Selección Argentina, contaron una anécdota que pinta su personalidad. “Por más que no los necesite, él pide. Otamendi, es terrible”, dijeron entre risas sobre su insistencia a la hora de solicitar masajes. También destacaron su rol como DJ del plantel y aclararon que su gusto musical es amplio: “Mezcla porque le gusta de todo. No es que es cumbiero. A él le gusta otro tipo de música y está buena. Lo que pone es muy bueno”.
La charla también dejó al descubierto una peripecia logística que pudo costar caro. “¿Se puede decir? Es que por saber te dan dos años, entonces preferimos no decirlo”, bromearon antes de confesar: “Se olvidaron un pasaporte y tuvimos que salir a las chapas porque estábamos subiendo al avión”. Una escena de película que expone el trajín diario detrás de cada viaje de la delegación.
En un pasaje más emotivo, D’Andrea recordó los golpes más duros que le tocó presenciar. “La de Estados Unidos fue un mazazo porque perdiste la final de Brasil, perdiste la final de la Copa América 2015 en Chile. Eran dos finales seguidas. La tercera fue un mazazo”, revivió sobre la derrota en la Copa Centenario 2016, y sumó un recuerdo imborrable de Javier Mascherano tras el Mundial 2014: “Explícame por qué perdimos”, le dijo el entonces capitán.
El contraste entre aquellas caídas y la época dorada que construyó el grupo también quedó reflejado en el homenaje que De Paul le dedicó al defensor en redes sociales. «El primer día que llegué, me abriste la puerta de la habitación y hasta el último día seguimos con cada uno de nuestros rituales… mi agradecimiento a vos hermano es eterno, fuiste un ejemplo y uno de los comandantes de esta hermosa historia que construyó este equipo», escribió el volante, en una carta que refleja el vínculo íntimo que forjaron en años de concentraciones.
Entre PlayStation, pedidos de cinco minutos más de sueño y una compañía inquebrantable, la despedida expuso el entramado humano que sostuvo a la Scaloneta. «La habitación sin vos y tu play no será lo mismo”, cerró De Paul, un guiño a la nostalgia por quien supo ser el comandante silencioso de la defensa y, sobre todo, un amigo.
