(BUENOS AIRES).- “Hoy le pedi a Manu que conviden o compartan el pollo, porque ni Zilli ni Mariela ni las chicas tienen, y ellos guardan un montón de carne en el freezer”. Con esa frase, Sol Abraham encendió este lunes una nueva polémica en Gran Hermano al denunciar que el grupo de Manuel, Yipio y Juanicar se niega a compartir recursos con quienes no tienen.
A pesar de que los participantes ya se habían organizado en grupos para administrar los alimentos y cocinan en distintos momentos, las tensiones no cedieron. La cocina, eje de poder en todas las ediciones del reality, volvió a ser el escenario de fuertes acusaciones cruzadas. La división por sectores no alcanzó para frenar los conflictos por la comida, que semana a semana suman nuevos capítulos.
La participante aclaró que su pedido fue en defensa de sus compañeros y no propio, ya que es vegetariana. “Lo dije por lo demás porque no tienen nada”, explicó, mientras confirmaba que el grupo de Manuel solo le ofreció comida a otro sector que sí tiene provisiones. La situación afecta directamente a Zilli, Mariela y otras integrantes de la casa que, según la denuncia, carecen de acceso a la carne almacenada.
El malestar dentro y fuera de la casa se potenció con las siguientes declaraciones de Sol. “Se les terminó de caer la careta, es bastante desagradable todo lo que pasa con la comida. Sí le ofrecieron a un grupo que tiene recursos pero al que no tiene, nada”, afirmó, en un descargo que reavivó el debate en redes sociales y entre los seguidores del programa.
La discusión por la comida en Gran Hermano no es nueva. Semanas atrás, un conflicto similar había estallado cuando Cinzia decidió guardar café para racionarlo en lugar de consumirlo de una vez. Esa estrategia derivó en peleas que terminaron con sus compañeros escondiéndole los filtros y frustrando su plan de ahorro, lo que dejó en evidencia que el manejo de los recursos es un terreno de disputa permanente en la convivencia.
La interna de los recursos
La división expuso un quiebre difícil de suturar. El reparto de la carne y los productos envasados dejó de ser una cuestión doméstica para transformarse en una herramienta de presión, donde el acceso a la comida define el poder de negociación de cada grupo. Quienes controlan el freezer tienen margen para condicionar al resto, y la denuncia de Sol apunta directo a esa lógica de acumulación.
El nuevo enfrentamiento por las provisiones profundiza la grieta en la casa y se perfila como uno de los ejes centrales de las próximas galas de Gran Hermano. Mientras algunos acumulan carne y productos, otros dependen de la voluntad ajena para comer, una dinámica que escala a días del cierre del certamen y que ya modificó las alianzas internas. La producción del reality no se pronunció hasta el momento sobre este nuevo capítulo, mientras los televidentes esperan definiciones sobre posibles sanciones o cambios en las reglas de convivencia.
