(BUENOS AIRES).- Argentina ya conoce a su rival para los cuartos de final del Mundial 2026: Suiza, un equipo que llega en silencio pero con argumentos suficientes para convertirse en una amenaza. El conjunto europeo eliminó a Colombia en octavos y se metió entre los ocho mejores de la Copa del Mundo, donde ahora buscará dar el golpe ante el campeón vigente.
El equipo dirigido por Murat Yakin tuvo un recorrido irregular pero fue creciendo con el correr de los partidos. En la fase de grupos empezó con un empate ante Qatar, después goleó a Bosnia y Herzegovina y cerró su participación con un triunfo frente a Canadá que le permitió quedarse con el primer lugar de su zona. En los dieciseisavos de final mostró su paciencia: ante Argelia avanzó gracias a un planteo sólido y, en octavos, igualó 0 a 0 frente a Colombia y fue más efectiva en la tanda de penales.
El arquero suizo fue figura en esa definición: atajó dos remates y dejó al equipo de Yakin a un paso de igualar su mejor actuación histórica en mundiales. El penal decisivo lo convirtió Embolo con un remate cruzado que desató el festejo en el Arena Corinthians de San Pablo.
El libreto de Murat Yakin
Una de las grandes fortalezas de Suiza está en el orden colectivo. El equipo de Murat Yakin suele mantenerse compacto, con líneas juntas y una gran capacidad para cerrar espacios. Esa solidez defensiva fue una de las claves para avanzar hasta esta instancia del Mundial 2026.
El líder futbolístico y emocional es Granit Xhaka. El mediocampista maneja los tiempos, le da equilibrio al equipo y aporta experiencia en partidos de máxima exigencia. Su presencia en el círculo central será una de las principales preocupaciones para el mediocampo argentino.
Además, Suiza cuenta con jugadores veloces en ataque como Ruben Vargas y Dan Ndoye, extremos que pueden generar peligro en transiciones rápidas, y un delantero potente como Breel Embolo, que suele ser la referencia ofensiva. No es un equipo que arriesgue demasiado, pero sabe aprovechar los errores ajenos y llevar los partidos a escenarios incómodos. La paciencia y el orden son sus banderas, y el contragolpe, su arma más filosa.
El historial entre ambas selecciones es parejo: se enfrentaron siete veces, con tres triunfos argentinos, dos suizos y dos empates. El último antecedente en una Copa del Mundo fue en los octavos de final de Brasil 2014, cuando un gol de Ángel Di María en el alargue le dio la clasificación a la Albiceleste.
Para Lionel Scaloni, la clave estará en encontrar espacios y evitar quedar expuesto a los contragolpes. Después del sufrimiento ante Egipto, la Albiceleste deberá mejorar algunos aspectos defensivos para no darle oportunidades a un rival que castiga cuando tiene situaciones claras.
El encuentro se jugará el próximo sábado en el estadio MetLife de Nueva Jersey, con horario a confirmar por la FIFA. Con Messi como bandera y un plantel acostumbrado a jugar partidos decisivos, la Selección buscará dar otro paso hacia el sueño de repetir la gloria en el Mundial 2026.
