(BUENOS AIRES).- “¡No creo! Porque ella no tiene carisma, para mí no, es preciosa…pero es muy aburrida”. La frase la soltó Susana Giménez contra la China Suárez en el aeropuerto de Ezeiza, adonde acababa de llegar después de ver a la Selección Argentina en Suiza. El cronista Oliver Quiroz le había preguntado por la comparación que hicieron en el programa de Jorge Rial, donde la llamaron “la China Suárez de los años setenta”. La respuesta reavivó una tensión que, según Santiago Sposato, se cocinó durante años.
“El primer indicio de Susana versus la China, se vio en la interpretación que Eugenia hizo de ella en la serie de Sandro, en ese momento ya dijo que no le había gustado”, reconstruyó el periodista. Aquel papel de la China Suárez encarnando a la diva en la ficción sobre Sandro habría plantado la primera semilla del distanciamiento. Desde entonces, según Sposato, la mirada de la conductora sobre la actriz nunca volvió a ser la misma.
El conflicto sumó un capítulo decisivo con el WandaGate. “Pero, después hubo un quiebre con el WandaGate, incluso Susana viajó a París para entrevistar a Wanda e Icardi y se ve que algunas palabras contra la China hubo y ella tomó partido por Nara”, continuó. El traslado de Giménez a la capital francesa para sentarse con Wanda Nara y Mauro Icardi, en pleno escándalo de separación, dejó a la vista su simpatía indisimulada por la empresaria.
Un cuarto episodio se habría dado en Turquía. “A eso le siguió que Giménez estaba en Turquía cuando Marley entrevistó a Mauro y, dicen que ella no quiso ir para no cruzársela”, detalló Sposato. La actriz, a quien la crónica señalaba como la tercera en discordia, habría evitado cualquier coincidencia frente a cámara durante aquella entrevista del futbolista con Marley.
Sin embargo, la versión que circuló en público fue otra. El analista aclaró que “la versión oficial es que estaba triste por el fallecimiento de la nieta de Cris Morena”. El argumento del duelo personal dejó en el terreno de las conjeturas si la ausencia obedeció a un dolor genuino o a una decisión estratégica para eludir un cara a cara que la exponía.
La carrera hereditaria terminó de tensar la cuerda. “Pero bueno, después hace tiempo que se viene hablando de Wanda como su heredera y, para los Martín Fierro, Telefe le dio su mesa”, apuntó Sposato. La emisora le reservó un lugar central a Wanda Nara en la ceremonia, un gesto que muchos leyeron como un espaldarazo a quien ya aparece como la nueva figura predilecta del canal.
Con la cronología que trazó Sposato quedó claro que el latigazo de Susana en Ezeiza no fue un exabrupto aislado. Las diferencias con la China Suárez tienen raíces profundas que abarcan desde un set de ficción hasta las alianzas del espectáculo, y todo indica que el último capítulo de esa historia todavía está lejos de escribirse.
