(BUENOS AIRES).- En el mundo de las series chinas, hay un título que en 2019 rompió todos los récords: The Untamed, la producción de Netflix de 50 capítulos que vieron más de mil millones de personas y que se transformó en la serie más exitosa del año en China.
La trama se mete de lleno en un universo de cultivo espiritual, donde cinco clanes —Gusu Lan, Yunmeng Jiang, Qinghe Nie, Qishan Wen y Lanling Jin— luchan por el equilibrio. Ahí Wei Wuxian, un joven carismático adoptado por el clan Jiang, forja una amistad inquebrantable con el disciplinado Lan Wangji. Juntos descubren que el clan Wen conspira para acumular poder mediante un metal Yin dividido en cuatro piezas. Wei Wuxian muere al intentar proteger a inocentes, pero dieciséis años después un ritual de sacrificio lo trae de vuelta al cuerpo de Mo Xuanyu, y retoma la investigación de misteriosos asesinatos junto a Lan Wangji.
El mapa de alianzas es amplio. El clan Wen, con base en la Ciudad Sin Noche, es el más poderoso y despótico; de su seno salen antagonistas como Wen Chao y Wen Ruohan. Frente a ellos, los clanes Lan y Jiang sostienen los valores de la justicia. La serie no ahorra en giros: traiciones, núcleos dorados y técnicas espirituales van moldeando a cada personaje, en especial a Wei Wuxian, que pasa de discípulo despreocupado al temido Patriarca de Yiling armado con una flauta negra.
Pero el verdadero motor de la serie es la dupla de Wei Wuxian y Lan Wangji. Interpretados por Xiao Zhan y Wang Yibo, dos figuras surgidas de la escena pop china, los personajes destilan una química que sostiene los 50 capítulos. La novela original —Mo Dao Zu Shi, de Mo Xiang Tong Xiu— relata un romance entre ellos, pero la censura china impidió mostrarlo en pantalla. Aun así, las miradas, los silencios y el vínculo de almas gemelas quedan como un subtexto que los fans aprendieron a leer de inmediato.
El plan de los villanos va más allá de Wen Ruohan y su obsesión por las piezas del metal Yin. A medida que la serie avanza, los complots políticos dentro del clan Jin y la aparición de figuras como Jin Guang Yao o el enigmático Xiao Xing Chen van ensanchando la intriga. La historia salta entre pasado y presente, y por eso los primeros episodios pueden resultar confusos; sin embargo, quienes se bancan la maraña inicial aseguran que después del capítulo 30 todo cierra con un nivel de intensidad poco común en las series chinas.
Visualmente, The Untamed es un espectáculo de contrastes. La fotografía de bosques, cascadas y palacios es hipnótica, y el diseño de vestuario le da a cada clan una identidad inequívoca. Los efectos especiales, en cambio, son irregulares: el CGI de las batallas aéreas y algunas criaturas queda por debajo de la ambición del relato. Donde no hay peros es en la banda sonora, que con instrumentos como el guqin y la flauta aporta una épica que realza cada duelo y cada reencuentro.
Hoy, The Untamed sigue disponible en Netflix con sus 50 episodios y se mantiene como la puerta de entrada a los C-dramas para una legión de espectadores. Pese a la censura que le impidió explicitar el romance, la serie se convirtió en un punto de inflexión para las series chinas de fantasía: una historia de lealtad, sacrificio y segundas oportunidades que, en su ambiguo final, deja la promesa de un reencuentro que los fans todavía celebran.
