(BUENOS AIRES).- «Quiere salir del club en este mercado de pases«. La frase se la comunicó Exequiel Zeballos a Rodolfo Arruabarrena y, por ese motivo, el técnico decidió apartarlo este miércoles de los ensayos futbolísticos de Boca en Ezeiza. La postura del jugador no es nueva: viene sin responder la oferta de renovación que el club le acercó hace tres meses y ahora quedó relegado de la pretemporada.
El Changuito, cuyo contrato vence a fines de 2026, esperaba una oferta desde Europa que su representante había anticipado —con el Napoli como primer candidato y la Fiorentina como otro nombre que circuló en Italia— pero nunca se formalizó. Ningún sondeo concreto llegó a los escritorios de la dirigencia ni al entorno del delantero, y el reloj del mercado europeo corre hasta el 31 de agosto.
Boca le hizo llegar una propuesta para extender el vínculo hace tres meses sin obtener respuesta. Aun así, el club mantiene la puerta entreabierta. “Si el jugador quiere renovar, la oferta está disponible y puede firmarla cuando quiera”, sostienen desde la institución xeneize. Sin embargo, el silencio del delantero de 24 años ya generó una consecuencia directa en el campo de juego.
El periodista Augusto César reportó que Arruabarrena decidió que Zeballos no forme parte de la práctica de fútbol matutina. El Vasco considera que el extremo corre de atrás en la consideración después de que blanqueara su deseo de emigrar. A seis meses de quedar libre, todo indica que difícilmente el cuerpo técnico lo tenga en cuenta para el segundo semestre si no hay un cambio de postura.
El factor contractual agrega presión. Desde este mismo julio, Zeballos entró en la ventana para arreglar un precontrato con cualquier club y sumarse en enero de 2027. La prioridad del jugador siempre fue salir en este mercado para dejarle un ingreso a Boca, pero la falta de ofertas formales dilata una resolución que parece encaminada hacia la desvinculación sin costo.
Los días corren para todas las partes. El cierre del libro de pases europeo, a fin de agosto, marca el límite real para que el delantero cumpla su objetivo de emigrar. Si ninguna propuesta aparece, su futuro desde enero será con otra camiseta y Boca perderá a uno de sus futbolistas de recambio sin recibir compensación económica.
